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Las conjeturas más conocidas de los confines del Sistema Solar.

En los confines del Sistema Solar hay mucho que explorar aún.
Algunas cosas parecen posibles aunque por ahora son sólo conjeturas.
Veamos.

Ilustración de las lejanías del Sistema Solar – Crédito de JOHNS HOPKINS UNIVERSITY APPLIED PHYSICS LABORATORY/SOUTHWEST RESEARCH INSTITUTE (JHUAPL/SWRI)

El noveno planeta o P9 es el sospechoso de haber orientado las órbitas de Sedna y otros objetos de más allá de Neptuno, en el cinturón de Kuiper.
En realidad, estos “Sedintos” estarían formando una sub-familia dentro de la de Kuiper por la curiosa orientación que tienen en sus órbitas. El caso es que mucho se conjeturó sobre P9, pero aún no se dio con Él. Es posible que no exista y que esa alineación en las órbitas observadas en los Sednitos se deba a otra causa, obviamente gravitatoria (Algunos artículos de pdp sobre el noveno planeta, https://paolera.wordpress.com/tag/noveno-planeta/).
Hay que tener en cuenta que cuando se descubrió a Sedna y luego a sus “amigos”, se estaba observando por objetos hasta una determinada magnitud o brillo en una región del cielo cercana al plano del Sistema Solar.
Luego, pueden haber otro objetos más débiles en brillo o que estén en otras partes del cielo, que tengan órbitas orientadas al azar como se espera de este tipo de objetos. Es más, buscando objetos como los seis Sednitos conocidos, se han hallado nueve (no son muchos, pero son más que seis) que tienen órbitas orientadas al azar; lo que atenta contra la existencia de P9.
De esta manera, es posible que los Sednitos de órbitas orientadas de forma similar, hayan sido afectados por otro cuerpo. Podrían haber sido alterados en sus órbitas por el paso de una estrella hace ya mucho tiempo, incluso en un evento similar al que inclinó todo el Sistema Solar, ya que el eje de rotación del Sol no está a 90° del plano del Sistema Planetario.
Nada demuestra irrefutablemente que P9 o exista o no, aún el tema no está cerrado; puede que no exista, puede sí, o puede que existan más de un planeta afectado a los Sednitos.

La pared de Hidrógeno es otra estructura a confirmar o refutar.
Nuestro Sistema Solar viaja por el espacio interestelar. Se conjetura que en él, hay nubes de Hidrógeno. En ese viaje, la radiación del Sol iría desplazando esas nubes a su paso, como lo hace un barco con el agua que hay delante. En este caso, ese desplazamiento de Hidrógeno sería en todas direcciones, como si nos moviéramos en una burbuja de viento Solar.
Con esta idea, se esperaba la detección de paredes de Hidrógeno en los confines del Sistema Solar. Las Voyager detectaron lo que parecía ser la presencia de esta pared, pero los datos recibidos no fueron concluyentes.
Ahora, la sonda New Horizons rumbo a 2014 MU69 o última Tule, luego de visitar Plutón, lleva instrumentos de mejor calidad que los que llevaban las Voyager. Observando en el espacio que la rodea, la sonda podría confirmar las detecciones de las Voyager. De ser así, habría que determinar si se trata de la pared de Hidrógeno o de un fenómeno que se da en la galaxia.

Referencias:

pdp

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Voyager 2 no fue interceptada por alienígenas.

Las sondas Voyager 1 y 2 están a unos 17000 millones de Kms. de nosotros (https://es.wikipedia.org/wiki/Voyager).
Se encuentran transitando el límite de la heliopausa, lugar donde el viento solar se detiene y predominan las partículas interestelares o viento estelar. Para algunos ese es el fin del Sistema Solar y principio del espacio interestelar; para otros, ese límite está en la órbita del último objeto del cinturón de Oort vinculado gravitacionalmente al Sol.

Voyager spacecraft.jpg

Ilustración de Voyager 2 publicada en Wikipedia.

Pero lo interesante es que cuando la Voyager 2 estaba a 15000 millones de Kms. de casa, envió información muy alterada, inentendible, por decirlo de una manera.
Pronto se dijo que había sido hackeada por extraterrestres y que la información recibida estaba en un idioma de habitantes de otro mundo.
Bien, no fue así.

Veamos.

El sistema binario es un sistema de numeración en base 2, donde los dígitos son 0 y 1. Así es como se puede codificar y enviar información a distancia. De hecho, así es como escuchamos música, vemos imágenes y leemos a través de Internet.
La información codificada en binario, viene en un tren de ceros y unos. Cada lugar donde hay un cero o un uno, recibe el nombre de bit. Alterar un bit (poner un cero por un uno, o un uno por un cero) altera la información, tanto más se altera, según dónde esté el bit alterado y cuán compleja sea la codificación.
Un ejemplo sencillo es suponer un número en binario donde el primer bit (el de la derecha) nos diga el signo de ese número. Alterando ese bit, positivo pasa a ser negativo (o al revés); o sea que arriba pasa a ser abajo, derecha a izquierda; y ya sabemos que no es lo mismo.

Parece que un rayo cósmico o partícula atómica a gran velocidad, impactó en las memorias donde se guarda la información antes de ser transmitida. Ese rayo energizó un bit de la memoria haciéndolo cambiar su valor y eso fue tal que arruinó la correcta transmisión de los datos..
Algunos se preguntan: ¿cómo se alteró sólo un bit en lugar de varios?.
Sucede que las memorias están bien cuidadas para que no se vean alteradas; luego, la probabilidad de que eso suceda es baja, lo que explica por qué sólo uno de los bits se halla alterado. Algo similar sucede con las cámaras digitales montadas en las sondas interplanetarias. Cuando un rayo cósmico impacta en ellas, se genera un pixel (punto de luz) brillante.

Reseteando (reiniciando) el sistema, todo volvió a la normalidad.

Referencia:

Fuentes:

pdp.