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Una SN pudo colaborar con la evolución de la vida en Casa.

La muerte de una estrella masiva en forma de explosión de supernova (SN) puede afectarnos dependiendo de su distancia.
A menos de 100 años luz (AL), su tremenda radiación nos “freiría”; recordemos que brillan como toda la galaxia que las hospeda. Se sospecha que hace unos 2 millones a 8 millones de años, sentimos la radiación de una SN (algunos dicen que fueron dos) que se produjo a unos 160 AL de Nosotros (pdp, 10/jun./2016, ¿Fuimos afectados por dos supernovas?https://paolera.wordpress.com/2016/06/10/fuimos-afectados-por-dos-supernovas/).

https://www.nasa.gov/sites/default/files/supernova_1-xxltn.jpg

Ilustración de supernova crédito de NASA.

La radiación recibida debilita la capa de ozono permitiendo una mayor radiación Solar de rayos ultravioletas (UV) a nivel de la superficie. Eso afecta a las formas de vida de varias maneras, entre ellas, degenerando sus tejidos y disminuyendo la capacidad de hacer fotosíntesis.
Realizando simulaciones con modelos de atmósfera afectadas por rayos UV, se encontró que las consecuencias dependen de la frecuencia de esa radiación (UVA, UVB y UVC cada una con mayor frecuencia) y con la latitud del lugar.
Además de los riegos de contaminación nociva, está la afectación y cambio en el ADN. Estos cambios no siempre son perjudiciales, en algunos casos pueden favorecer a alguna especie haciéndola más resistente o colaborando con su adaptación.
Los resultados de los estudios, sugieren que las malas consecuencias no fueron tan abundantes y que se produjeron cambios favorables en las formas de vida existentes.
No sólo no hay evidencias de extinciones en aquella época, sino que esto es coherente con los cambios dados entre el Plioceno y Pleistoceno. Fue en aquel entonces, donde se dio una mayor cobertura de plantas en la superficie Terrestre y una “rotación” de especies, en la que fueron reemplazados gran cantidad de mamíferos.

Fuente:

pdp.

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¿Fuimos afectados por dos supernovas?

Artículo actualizado el 28/dic./2018 a las 18:10 HOA.
Sabemos que somos hijos de las estrellas ya que en ellas se “cocinan” los elementos vitales para la vida tal como la conocemos.
En particular somo hijos de las supernovas (SNs), ya que ellas son las que expulsan los elementos necesarios para la vida, para que aparezcan en los planetas de las estrellas de segunda generación como la nuestra.
Pero ellas pueden también afectarnos para mal.

No sólo los asteroides pueden extinguir vida en la Tierra.

supernova_1-xxltn.jpg

Ilustración de supernova crédito de NASA.

Una SN puede brillar como toda la galaxia donde está. Eso es mucha radiación.
Si nuestro Sol puede “soplar” la atmósfera de planetas de poca gravedad, y afectar la nuestra que está bien retenida por la masa de la Tierra; una SN podría volarla por completo y “freírnos”.
Para estar a salvo de una SN, ésta debe estar a lo sumo a unos 100 años luz (AL) de nosotros. No hay estrellas precursoras de SN a corto plazo cerca nuestro, es muy difícil que una de ellas, en su órbita alrededor de la galaxia, pase cerca y justo estalle.
Pero hay evidencias de que hubo dos estallidos relativamente cercanos, los cuales no nos eliminaron pero pudieron habernos afectado de alguna manera.
Ambos a un poco más de 300 AL de nosotros, uno se produjo hace unos 3 millones de años y el otro hace unos 8 millones de años. Se encontró ciertas cantidades de 60Fe en la Tierra y en la Luna, una versión radioactiva de Hierro, que sólo pudo provenir de eventos de SN como los comentados. Esas explosiones fueron las responsables del material excavado en el material interestelar cercano.
Es lógico pensar que esas SN pudieron afectar a nuestros antepasados Homo erectus en el Pleistoceno.

La radiación visible, la luz, habrá mostrado un objeto brillante en el cielo nocturno comparable a una luna llena; evento que pudo durar mucho tiempo.
Muchos seres vivos desarrollamos ciclos circadianos, ciclos que se cumplen durante un día. Dormir es parte de esos ciclos. Desarrollamos los mecanismos involucrados en el sueño para descansar de noche, ya que en esos momentos de obscuridad nuestros ojos no nos sirven de mucho. Así se inician procesos reparadores que se interrumpen con luz intensa. Las SNs pudieron ser motivo de cambio de hábitos.

Hoy en día, las aves en la ciudades cantan toda la noche gracias a las grandes luminarias (doy fé).
Muchos animales se guían de noche por la Luna. Imaginemos dos Lunas en el cielo donde una (la verdadera) se mueve respecto de la otra de un día a otro.

Luego viene la radiación no visible. La lluvia de partículas radioactivas que puede durar hasta 500 años. Esas son penetrantes. Pueden contaminar la atmósfera e interactuar con los gases generando substancias que bien pudieron alterar el clima, así como muchas pueden aumentar el efecto invernadero o afectar las capas de ciertos elementos. Pudo haber contaminación de nubes cuya agua luego llueve y contamina los alimentos. Se calcula que esa radiación, no muy intensa por la distancia pero duradera, equivale a una sesión de escaneo de tomografía computada por año. Menos de una sesión al año, aumenta la probabilidad de Leucemia y tumores cerebrales en criaturas.
Así, en aquellas épocas, pudieron aumentar las probabilidades de cáncer y mutaciones por estos dos eventos de SN relativamente cercanos.

Actualización del 28/dic/2018 a las 18:10 HOA (GMT -3).
El 60Fe hallado en la Tierra y la Luna, tiene una vida media de casi 3 millones de años, lo que hace pensar que, a lo sumo, hace ese tiempo se produjo el evento de SN que lo originó.

Nuestro Sistema Solar se encuentra en lo que llamamos Burbuja Local.
Es una cavidad en el material interestelar de menor densidad. Esta burbuja es vecina a otras. Una contiene a la estrella Beta Canis Majoris (Beta Can Mayor – la segunda estrella más brillante de esa constelación) y la otra contiene a Antares, la estrella más brillante de Escorpio.

File:Local bubble.jpg

Ilustración crédito: NASA;  User:Geni

Estas burbujas, bien pudieron ser creadas por eventos de SN.

Referencias:

Fuentes:

pdp