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La Nube Mayor de Magallanes en curso de colisión con la Vía Láctea.

Las Nubes de Magallanes son galaxias irreguares satélites a la Nuestra.
Si bien esta es la idea más aceptada, para algunos, estas galaxias sólo están de paso por el vecindario.
Ahora, un estudio de fines del año 2018 sugiere que la nube mayor podría precipitar hacia la Vía Láctea en unos 2 mil millones de años.

Nube Mayor de Magallanes – crédito: Adrian Pingstone December 2003.

Nuestra Galaxia a crecido asimilando a otras menores, fiel a las jerárquicas reglas de crecimiento galáctico. De hecho terminará fusionándose con su hermana mayor, la espiral de Andrómeda en unos 4 mil millones de años (pdp, 31/may./2012, La futura colisión entre la Vía Láctea y Anrómeda, https://paolera.wordpress.com/2012/05/31/la-futura-colisin-entre-la-va-lctea-y-andrmeda/).
Cuando eso suceda, las distancias interestelares permitirán que las estrellas pasen unas entre otras, por lo que será ínfima la probabilidad de choques entre estrellas.
Los agujeros negros dominantes de las galaxias, el Nuestro en particular, se volverán mucho más activos aumentando la intensidad de los chorros bipolares de materia y energía, como también la radiación del material recalentado que precipitará en ellos. Finalmente se fusionarán en uno sólo ante la probabilidad de salir eyectado según las condiciones al momento de la fusión entre ellos. El halo de la Vía Láctea se verá “engrosado”. En el caso del choque con Andrómeda, la galaxia resultante será una gigantesca elíptica con un robusto halo estelar.

Video: When galaxies collide!

TheBadAstronomer
Publicado el 31 may. 2012.

Muchas estrellas de la galaxia intrusa formarán parte de la nueva estructura galáctica, pero otras, tanto de la intrusa como de la Nuestra, podrían escapar del sistema resultante hacia el espacio intergaláctico como estrellas solitarias.

Si bien la posibilidad de un choque estelar es ínfima, las estrellas podrían pasar cerca de otras. En esa acción, la gravedad mutua provocaría un encuentro dinámico en el que ambas se acelerarían mutuamente en un “reboleo”. Así, la de menor masa sentiría mayor aceleración pudiendo alcanzar la velocidad de escape. De hecho, actualmente hay estrellas en la Vía Láctea de altísima velocidad, estrellas hiperveloces, con posibilidad de escapar de la Galaxia debido a un encuentro con otra (pdp, 16/ene./2014, Velocidad de escape y estrellas hiperveloces, https://paolera.wordpress.com/2014/01/16/velocidad-de-escape-y-estrellas-hiperveloces/).

Eso le puede suceder a nuestro Sol.
De darse, no hay de qué preocuparse por la Tierra.
Nosotros seguiremos al Sol como lo hacemos hasta ahora en su periplo alrededor de la Galaxia, aunque el aumento de material interestelar, debido a la unión de las galaxias, haga que el Sol absorba materia en su viaje, se vuelva más activo y entonces sí, los seres vivos nos veríamos en un problema.
Pero para eso debemos pensar: ¿existirá la Civilización Terrícola en 2 mil millones de años cuando se nos venga encima la Nube Mayor de Magallanes?
¿Y en 4 mil millones de años cuando nos fusionaremos con Andrómeda? En este último caso recordemos que el Sol actualmente tiene unos 5 mil millones de años de vida y le queda otro tanto por delante. Luego, para esa época estará en la fase de final de su vida, una gigante roja que habrá devorado los planetas interiores.

Referencia:

Fuente:

pdp.

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La Nube Menor de Magallanes pierde gas al exterior.

Las galaxias llevan una vida generando estrellas del gas que contienen.
Eso implica su evolución dentro de su tipo. Así, es tema de estudio cómo evolucionan los diferentes tipos de galaxias, desde cómo nacen hasta cómo pueden terminar.
En ese estudio, está la evolución de las enanas, que como su nombre lo indica, se trata de galaxias comparativamente menores y con menos materia que las dominantes espirales o elípticas.

Unas galaxias de este tipo son las Nubes de Magallanes. Se trata de las únicas enanas (vecinas) que podemos observar a simple vista.
La menor de ellas se encuentra a unos 200 mil años luz de casa y es estudiada para entender su evolución y la de sus semejantes.

Imagen de radio-ondas de la Nube Menor de Magallanes – crédito: Naomi McClure-Griffiths et al, CSIRO’s ASKAP telescope.

En la Nube Menor de Magallanes (NMeM), hay gas, principalmente Hidrógeno, de donde nacen estrellas en las regiones donde este gas se encuentra a baja temperatura y, por lo tanto, no hay convecciones que dificulten el colapso para la aparición de protoestrellas.
Recordemos que esas convecciones son vientos generados por la radiación de estrellas cercanas a esas nubes de gas, incluso por las nacientes.
Por supuesto que en toda galaxia llegará el momento en que ese gas se terminare y la galaxia comenzará a dejar de “fabricar” estrellas.

Al menos en el caso de la NMeM, por cada estrella de tipo Solar que nace, la galaxia pierde 10 veces esa masa. Eso se debe a que su gravedad es menor a la de las galaxias mayores y el gas animado de movimiento puede salir de ella sin mayores inconvenientes. Esto sugiere que en miles de millones de años, esta enana deje de hacer estrellas; mucho antes que si no se diera esa pérdida.
Es muy probable que parte del gas que está perdiendo la galaxia, forme parte de la corriente Magallánica; ese flujo de Hidrógeno que enriquece de gas a la Vía Láctea (https://es.wikipedia.org/wiki/Corriente_magall%C3%A1nica).

En general, esta fuga de gas al exterior podría darse en otras galaxias enanas.

Referencia:

pdp.

Efecto Faraday en el Puente Magallánico atribuible a su buscado campo magnético.

Las Nubes de Magallanes, son dos galaxias irregulares vecinas a la Vía Láctea visibles a simple vista (Wikipedia, Nubes de Magallanes, https://es.wikipedia.org/wiki/Nubes_de_Magallanes).

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Las Nubes de Magallanes delante de un radio telescopio – Imagen crédito de Mike Salway

Hay evidencias de interacciones mutuas y con la Vía Láctea. Eso se observa en la Corriente Magallánica y el Puente Magallánico, ambas estructuras de gas y estrellas entre ellas y con la Vía Láctea (pdp, 27/abr./2016, Las nubes de Magallanes estarían de paso por nuestra vecindad, https://paolera.wordpress.com/2016/04/27/las-nubes-de-magallanes-estarian-de-paso-por-nuestra-vecindad/).

El Puente Magallánico, es una estructura entra ambas Nubes de Magallanes de unos 75000 años luz de largo. Siempre se pensó que existía un campo magnético el Él hasta que finalmente se lo pudo detectar.
Se observó la luz polarizada de unas 167 fuentes extragalácticas. Todas más allá de las Nubes de Magallanes, algunas en perspectiva detrás del Puente y otras no. Entre unas y otras se detectaron diferencias en las características de su radiación atribuibles a la presencia del buscado campo magnético.

Sucede que la luz puede ser considerada como una onda que vibra en diferentes planos al azar. Cuando está polarizada, vibra siempre en el mismo plano. Cuando esa luz pasa por un campo magnético, siente ese plano rotado; a eso se lo llama Rotación o Efecto Faraday (Wikipedia, Efecto Faraday, https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Faraday).

Giro del plano de Polarización debido al Efecto Faraday

Ilustración del Efecto Faraday. La luz oscila en la dirección dada por E. Luego de atravesar un campo magnético B sale con la dirección de oscilación rotada un ángulo beta. – Wikipedia.

Así se pudo constatar su intensidad de un millón de veces el de la Tierra.
Aún no se sabe cómo ese campo afecta la evolución de las galaxias no cómo apareció. Puede que se haya generado desde el interior del Puente luego de haberse formado o puede ser un “desgarro” del campo de ambas galaxias luego de una interacción.

Referencia:

Fuente:

  • Mon. Not. R. Astron. Soc. 000, 000–000 (0000). Printed 24 January 2017, Detection of a Coherent Magnetic Field in the Magellanic Bridge through Faraday Rotation, J. F. Kaczmarek et al.
    https://arxiv.org/pdf/1701.05962.pdf

La Gran Nube de Magallanes estaría preparándose un bocadillo.

Las grandes galaxias tienen a otras menores como satélites y cada tanto degluten a una.
Pero resulta que galaxias menores, también pueden tener a otras menores aún como satélites y hasta asimilas. O sea que este proceso no es privativo de las grandes galaxias y se da en todas ellas a diferentes escalas.

Esta es la conclusión viendo lo que sucede entre la Nube Mayor de Magallanes o Gran Nube de Magallanes (GNM) y un pequeño sistema estelar catalogado como SMASH1.
La GNM está a unos 160 mil años luz (AL) de nosotros. SMASH1 está a unos 170 mil AL de casa y a unos 40 mil AL de la GNM. Eso lo ubica en los dominios de la GNM por lo que SMASH1 sería un potencial sistema estelar satélite de la GNM.
SMASH1 tiene estrellas pobres en metales y se encuentra deformado de una manera particular; se lo observa estirado en la dirección de la GNM. Eso es típico de los sistemas estelares que están siendo atraídos por su vecino sistema dominante, para luego ser asimilado.
SMAH1 puede ser un cúmulo globular, en cuyo caso hace poco que está en las cercanías de la GNM; ya que, de lo contrario, ya debería de haber sido asimilado. Así las cosas, habría venido de las vecindades de una galaxia menor a la GNM, incluso de las vecindades de la Nube Menor de Magallanes. Esa galaxia no habría podido retener a SMASH1 ante la gravedad de la GNM y ahora está donde está.
Otra opción es que se trata de una galaxia enana o una micro-galaxia. En tal caso, podría estar allí desde hace más tiempo y su desgarro gravitacional está siendo apreciable recién ahora, debido a la materia obscura que podría tener en su carácter de galaxia (recordemos que la materia obscura funciona como pegatina que mantiene armadas a las galaxias).

smash1

Imagen de SMASH1 publicada en el trabajo de Nicolas F. Martin et al.

En la imagen se aprecia la estirada distribución de estrellas de SMAH1. Las elipses rojas corresponden a radios característicos de este tipo de sistemas estelares, los que copian la forma del sistema. El círculo azul punteado, indica radio de marea, para el cual las estrellas aún pueden quedar retenidas en el sistema. La flecha señala la dirección hacia la GNM.

Referencias:

Fuente:

pdp.

Las Nubes de Magallanes estarían de paso por nuestra vecindad.

Siempre se dijo que las Nubes de Magallanes eran galaxias satélites a nuestra Vía Láctea.

A pretty picture of lots of stars, large and small, with a cloudy blue backdrop presumably made of more stars

Imagen de la Nube Menor de Magallanes  crédito de NASA/ESA/A. Nota (STScI/ESA), publicada en New Scientist.

Ambas vecinas irregulares, muestran una cola de gas y estrellas llamadas corrientes magallánicas. Nuevos estudios sugieren que ambas galaxias no estarían vinculadas a la Vía Láctea. Sus velocidades les permitiría escapar de la gravedad de nuestra galaxia; luego, habría que ver qué está provocando las corrientes magallánicas. Posiblemente esas corrientes se deban a la presencia de la Vía Láctea; la que les arranca materia de la parte más cercana. Pero las nubes se estarían escapando de nuestra vecindad, a la que habrían llegado por primera vez hace poco, digamos unos 3 mil millones de años, poco antes del nacimiento del Sol y el Sistema Solar.
En las Nubes de Magallanes, se estudió la composición y edades de estrellas y se han encontrado muchas de estrellas muy alejadas de donde deberían encontrarse según los modelos de formación estelar. Estrellas evolucionadas que deberían estar en las partes más cercanas al centro, se hallan hacia las partes más externas, y lo mismo sucede con algunas jóvenes.

Todo señala que las nubes interactúan entre ellas, en particular la Mayor estaría arrancando estrellas de la Menor, principalmente de su “halo oeste”, todo sin la intervención de la Vía Láctea.

Referencia:

Fuente:

  • Astronomy & Astrophysics manuscript no. dias+16b_accepted_final  April 25, 2016,  ESO 2016,  SMC west halo: a slice of the galaxy that is being tidally stripped? Star clusters trace age and metallicity gradients, B. Dias et al.
    http://arxiv.org/pdf/1604.03086v2.pdf