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Gran Bertha y su material Terrestre.

No es raro hallar rocas de un mundo en otro.
En la Tierra se han hallado rocas de Marte. Tal es el caso de la catalogada como ALH84001 hallada en la Antártida a fines de 1984 (https://es.wikipedia.org/wiki/ALH84001). También se originaron en Marte las conocidas como Nakhlites halladas en Egipto (pdp, 05/oct./2017, Nakhla y los Nakhlites, https://paolera.wordpress.com/2017/10/05/nakhla-y-los-nakhlites/).
La catalogada como NWA7325, es altamente probable que provenga de Mercurio (pdp, 04/feb./ 2013, NWA7325 podría ser un pedazo de Mercurio, https://paolera.wordpress.com/2013/02/04/nwa-7325-podra-ser-un-pedazo-de-mercurio/)
Cuando un impacto meteórico arroja material violentamente, éste puede escapar del planeta, sobre todo si es de baja baja gravedad, y luego de vagar por el espacio interplanetario, cae en Casa.
La pregunta es: ¿pueden haber rocas Terrestres en otros mundos, expulsadas de aquí por procesos de este tipo? – Parece que la respuesta es afirmativa.

La misión Apollo 14 a la Luna, trajo a Casa una roca clasificada como 14321, familiarmente conocida como Gran Bertha (Big Bertha).

granbertha

Imagen de Gran Bertha (señalada por la flecha) hallada por Alan Shepard. Crédito NASA.

Con una masa de 9 Kgrs. y unos 32 cms. de ancho, fue hallada y recogida a unos 300 mts. del cráter de impacto Cone. Éste se encuentra entre los cerros que cruzan el cráter Fra Mauro de unos 80 Kms. de ancho.
El Mar Imbrium, es una planicie de 1000 Kms. que se formó de un tremendo impacto que rajó la superficie Lunar hasta la corteza permitiendo que la lava aflore y se solidifique. El material elevado en el impacto, cayó sobre Fra Mauro colaborando con la formación de cerros en su interior.

De esta manera, esa región es rica en material de la corteza Lunar.

Gran Bertha fue analizada y se encontró que contiene varios componentes. Entre ellos, hay Titanio y Circón con características difíciles de darse en la Luna. Esas características son comunes en la Tierra. Así es como Gran Bertha es muy probable que contenga material Terrestre.
Con una edad de unos 4 mil millones de años, su origen se ubica en la juventud de la Tierra cuando aún estaba caliente. Un impacto pudo arrojar material al espacio, el que cayó en la joven Luna, la que entonces estaba a la tercera parte de su actual distancia.
Así, Gran Bertha se formó con esos materiales como parte de ella en la corteza Lunar quedando expuesta luego del impacto que dio origen al Mar Imbrium.

Referencia:

Fuente:

pdp

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¿Salida de la Tierra por el horizonte Lunar?

Hay muchas imágenes de la Tierra desde el Espacio, y por supuesto, entre ellas se encuentran las de la Tierra vista desde la Luna.
Es muy conocida la que obtuvieron los astronautas de la Apollo 8, la titulada “Earthrise” (salida de la Tierra). En esa imagen se aprecia a nuestro Planeta “saliendo” por el horizonte Lunar.

Earthrise

Crédito: NASA.

Pero no es la primera en su especie.

Veamos estas otras.

Crédito: NASA

Se trata de una salida de la Tierra por el horizonte Lunar del año 1966.
Las imágenes fueron tomadas por el satélite Lunar Orbiter 1 de NASA en órbita alrededor de nuestro satélite natural.

Pero… ¿puede realmente haber una salida de la Tierra por el horizonte Lunar?, de hecho eso parece en las imágenes. La Tierra está más elevada en el horizonte en una imagen que en otra.
Eso no debería pasar. La Luna está gravitacionalmente bloqueada, o sea que, como ya sabemos, ofrece siempre la misma cara a Nosotros. Así, la posición de la Tierra en el cielo Lunar debe ser siempre la misma para un observador en el suelo selenita.

Y eso es lo que sucede, pero en este caso, el observador no está quieto en el suelo. El orbitador, se está moviendo. En el momento de obtener las imágenes, estaba en un lugar de su órbita en el que su movimiento tangencial se dirigía casi hacia nosotros. Así, la Tierra aparece más alta en el Horizonte en cada imagen, porque el orbitador estaba en diferentes posiciones respecto Nuestro en el momento de obtener cada foto.

Referencia:

pdp.

La erosión en la Luna.

La erosión es un sutil proceso de desgaste.
Las partículas en los extremos puntiagudos y en filosas crestas, se encuentran en un equilibrio inestable. Son las primeras en desprenderse ante la menor acción ejercida sobre ellas, por ejemplo, por parte del flujo de algún fluido como ser agua o masas de aire.

En planetas como el Nuestro hay erosión que modifica el suelo. Ese trabajo está dado principalmente por el viento. Por este motivo, los cráteres en la Tierra no sólo son pocos comparados con otros miembros del Sistema Solar, sino que también están erosionados por el viento y disimulados por la vegetación y la acción de los terremotos y vulcanismo.

En la Luna no hay viento, pero sí hay erosión y lunamotos; ambos modificadores del suelo.
La erosión está ejercida por la acción de micrometeoritos y las partículas del viento Solar, los que impactan y desplazan a las partículas del fino polvo Lunar.
Si bien ese proceso es muchísimo más lento que en Casa, en la Luna no hay apuro, allí, estos agentes tienen todo el tiempo necesario.
Los lunamotos están causados por la acción gravitatoria entre la Luna y Nosotros, sobre todo en épocas de máximo acercamiento (periastro). Éstos se encargan de mover el suelo reacomodando todo lo que se pueda mover, lo que a su vez rellena los pequeños cráteres.
Los grandes impactos no sólo producen un cráter, sino que también pueden producir sacudones en el terreno, lo que al igual que un lunamoto, reacomoda material liviano.

En imágenes obtenidas por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) se observan cráteres de diferentes edades y por lo tanto erosionados de manera distinta. Los cráteres más “frescos” suelen tener sus picos centrales más finos (pdp, 21/ago./2015, Algo sobre la formación de los cráteres de impacto, https://paolera.wordpress.com/2015/08/21/algo-sobre-la-formacion-de-los-crateres-de-impacto/). Pero en general, hay regiones donde la erosión es mayor que en otras. Eso implica que en ellas, el material es más liviano y susceptible al proceso de erosión y reacomodamiento; por ejemplo, el valle Taurus-Littrow.

Imagen del valle Taurus-Littrow donde hay cráteres erosionados. Arriba a la derecha se aprecia el cráter Clerke – Crédito:  NASA/GSFC/Arizona State University.

Se estima que la erosión en la Luna está entre 0,0006 cm al año y 0,000001 cm anuales.

Referencia:

Fuentes:

pdp.

El recalentamiento Lunar.

Los objetos astronómicos son aquellos que se estudian a la distancia.
Cuando llegamos a ellos de alguna forma, pasa al campo de la Geofísica (o se lo comparte con ella). Ese es el caso de la Luna, entre otros tantos objetos.
Cuando llegamos allá, dejamos una serie de instrumentos que enviaban a Casa datos de la Luna; en particular de su superficie y sub-superficie. Desde el año 1971 hasta el ‘77 se recopiló información de esos instrumentos, mucha de la cual se perdió en… un error Humano. Por suerte se pudo recuperar algunos datos hasta el año ‘74 y se encontró que la temperatura en las regiones donde alunizaron las misiones Apollo 15 y 17 aumentó unos 2ºC.
¿Qué pasó que antes y después de nuestra visita aumentó la temperatura en la superficie y sub-superficie Lunar?
Bien, pasó precisamente el Hombre.

Imagen del sitio de alunizaje de la misión Apollo 17. Se observan claramente los rastros dejados por los astronautas como marcas obscuras en la superficie. Crédito: Orbitador de Reconocimiento Lunar – NASA.

El suelo Lunar está cubierto de regolitos; polvo y pedregullo capaz de reflejar la luz Solar al espacio (https://es.wikipedia.org/wiki/Regolito).
Cuando los astronautas caminaron y trabajaron en la superficie, desplazaron ese material del suelo, dejando expuesto material obscuro. Ese material, como obscuro que es, absorbe energía Solar y eso hace que aumente la temperatura en esas regiones.

Referencias:

Fuente:

pdp.

Tierra – Luna, esa linda relación.

El principio Newtoniano de acción y reacción nos dice que en la Naturaleza las fuerzas se dan de a pares (https://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Newton#Tercera_ley_de_Newton_o_principio_de_acci%C3%B3n_y_reacci%C3%B3n).
Luego, cuando un cuerpo perturba gravitacionalmente a otro, el perturbado responde de la misma manera sobre el perturbador y así, ambos resultan mutuamente perturbados. Eso se da en la relación Tierra – Luna.

Los días se alargan a medida que la Luna se aleja de la Tierra

La Luna y el planeta Tierra (mikiell / Getty Images/iStockphoto)

Nuestro Satélite natural colabora gravitacionalmente con las mareas en la Tierra, no sólo en las oceánicas sino también terrestres. Además, la Luna es un regulador del clima por impedir, gravitacionalmente, el extremo bamboleo del eje de rotación de la Tierra, cosa que produciría bruscos cambios climáticos (pdp, 05/feb./2014, La Luna como reguladora…, https://paolera.wordpress.com/2014/02/05/la-luna-como-reguladora-del-clima-en-la-tierra/).

Pero hay otros efectos entre ambos objetos.
La mutua acción gravitatoria entre ambos hace que la translación de la Luna vaya disminuyendo. Al igual que el patinador, que al girar sobre sí mismo, se frena cuando extiende los brazos (conservación del impulso angularhttps://es.wikipedia.org/wiki/Momento_angular); la Luna se aleja de Nosotros. Al año 2018, ese alejamiento de casi 4 cm. (3,82 cm.) anuales.
A cambio, la Tierra se ve frenada en su rotación diurna. El día se alargó 18 horas en los últimos 1400 millones de años (¿se imaginan un día de 6 hs.?); algo así como 2 milésimas de segundos cada 100 años.

Referencia:

Fuente:

pdp.

La Luna tuvo un gran campo magnético.

El estudio de las rocas da información del pasado.
En ciertas rocas hay sedimentos que se orientan según el campo magnético. Así es como se encontró evidencias de que el campo magnético Terrestre tenía una orientación opuesta a la actual hace cientos de miles de años.
Un estudio de este tipo, se hizo con las rocas traídas de la Luna por las misiones Apollo.
Se encontró que en Nuestro satélite natural hubo un campo magnético mucho mayor al actual. Hoy en día, hay pequeños campos aislados en diferentes lugares producidos por actividades en la corteza Lunar. Este extinto campo, era realmente intenso y desapareció hace unos 3500 millones de años.
Su existencia se debió a un gran océano de magma caliente, fluyendo alrededor del núcleo y bajo la corteza, generando movimientos de cargas eléctricas y por consiguiente; un campo magnético.

Ilustración del interior Lunar – crédito:  iStock/Getty Images

Ahora bien; cuán grande era ese océano y qué pasó con él es tema abierto de investigación.
Descubrir la historia de ese océano de magma ayudará incluso a saber el origen de la Luna.

Referencia:

La Luna desde San Vicente.

Otra vez mi amigo Enrique Almada de San Vicente (Prov. de Bs.As.) me envió una foto, en este caso de la Luna por aquellos pagos.

fotoRabanoLuna

Crédito: Enrique Almada

Veamos qué podemos decir de esta foto.
Podemos apreciar los accidentes en su superficie, cráteres y mares o llanuras.
Si vemos la Luna en el cielo o nos alejamos un poco de esta imagen, notaremos que hay una estructura en forma de “Y” o de “conejo” (a la izquierda del centro); la que, desde el Hemisferio Sur, tiene las orejas hacia arriba. Esta es una forma de identificar de dónde se obtuvo la imagen.
La luna durante la noche se mueve hacia el Oeste saliendo por el Este, luego, el conejo mira hacia donde va la Luna.
Como la Luna en su órbita se mueve de Oeste a Este, igual que la rotación Terrestre, podemos ver que en el momento de obtenerse la foto, estaba recibiendo luz del Este. Así, se está moviendo hacia donde saldrá el Sol. Va hacia lo que será una Luna Nueva, su posición entre el Sol y la Tierra.
De esta manera, está en una fase menguante. De recibir luz del otro lado, estaría en fase creciente, luego, siempre vista desde el Sur, la fase creciente tiene forma de “C”.
Finalmente queda aclarar el color rojo-anaranjado.
No se trata de un eclipse de Luna ya que eso se da con Luna llena.
Cuando la Luna está baja en el Horizonte, se la ve rojiza porque su luz debe atravesar en perspectiva una capa mayor de atmósfera hasta llegarnos que cuando está alta en el cielo. De esta manera, su luz sufre mayor dispersión llegándonos enrojecida. A este efecto se lo conoce como dispersión Rayleigh (https://es.wikipedia.org/wiki/Dispersi%C3%B3n_de_Rayleigh); lo mismo que hace que el cielo de día sea celeste.

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pdp.