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Familias de objetos del Espacio.

En el Espacio hay familias de objetos.
Se trata de conjuntos de cuerpos que comparten características. Así es como existen las familias de estrellas.
Por un lado, están los grupos de estrellas en co-movimiento. Se trata de decenas de estrellas de edades y composiciones similares que se mueven en grupo. Habrían nacido en el mismo complejo nebular, donde formaban parte de un cúmulo de estrellas y fueron arrancadas por fuerzas gravitatorias. Un ejemplo de esto es el grupo en co-movimiento AB-Doradus.
Por otro lado, están las corrientes estelares. Se trata de corrientes de estrellas de diferentes tipos y en mayor número que las anteriores. Su origen habría sido un desgarro gravitacional de una pequeña galaxia que pasó muy cerca de la Nuestra. Un ejemplo de estas corrientes lo dan la corriente Magallánica y la de Sagitario entre otras (Grupos y corrientes estelares | pdp; https://paolera.wordpress.com/2018/06/26/grupos-y-corrientes-estelares/).

En el Sistema Solar también hay familias, en este caso, de cuerpos menores.
Entre los asteroides hay al menos unas 100 familias. El 85% pertenece a diferentes familias, donde cada una tuvo su propio origen de forma colisional. Dentro de cada familia, sus miembros comparten las mismas características orbitales y composiciones. Cada familia lleva el nombre del mayor de los objetos que la representa, y por lo tanto, el primero de ellos en ser descubierto. Como ejemplo de estas familias, podemos citar a las de Flora, Vesta y Nisa entre otras (Las familias de asteroides | pdp; https://paolera.wordpress.com/2018/07/09/las-familias-de-asteroides/).

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Ilustración de colisión entre asteroides, crédito: Don Davis/University of Florida)

Más allá de Neptuno, a unas 40 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, están los helados objetos del Cinturón de Kuiper. Allí hay una sola familia conocida hasta ahora; la de Haumea. Este planeta enano es el quinto en tamaño luego de Plutón, Eris, Ceres y Makemake. Está unas 43 veces más lejos del Sol que Nosotros y tiene varias lunas (Las características de Haumea | pdp; https://paolera.wordpress.com/2014/02/19/caracteristicas-de-haumea/).
Los miembros de su familia comparten características orbitales y de composición. Todos muestran un color superficial similar y la presencia de hielos de agua.
El origen de esta familia también sería colisional, y recientemente se habrían descubierto tres miembros más.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Farfarout destrona a Farout.

En los tiempos modernos que corren, la imagen de nuestro Sistema Solar ha cambiado.
Con el descubrimiento de los helados objetos más allá de Neptuno, Plutón se vio reclasificado a planeta enano. Sería el más cercano, y posiblemente el más grande, de estos objetos conocidos como miembros del Cinturón de Kuiper.

Sedna es un miembro de este conjunto que da nombre a un grupo de objetos conocidos como Sednitos. Todos comparten orientaciones orbitales similares, por lo que se piensa que existe un objeto mayor y lejano, el Planeta 9 o P9, que orienta gravitacionalmete sus trayectorias alrededor del Sol.

A fines del año 2018, se descubrió Farout, algo así como lejano.
Se trataba de un objeto del Cinturón de Kuiper a 120 veces nuestra distancia al Sol, superando al entonces más lejano Eris.
Sucede que Farout es tan lejano, que su movimiento es muy lento por lo que aún no se conoce con exactitud su órbita. Luego, todavía no se puede saber si tiene su trayectoria orientada como los Sednitos o al azar, como para confirmar o no la existencia de P9.

Luego de Farout, y a principios del año 2019 se anunció el descubrimiento de un objeto aún más lejano.
Bautizado como Farfarout (muy lejano) se encuentra a 140 veces nuestra distancia al Sol.

Ilustración crédito de NASA/JPL-CALTECH

Aún no se pudo determinar definitivamente su órbita como sucede con su antecesor, luego no sabemos si confirman o no la existencia de P9.
En caso afirmativo, P9 podría no existir.
Dicha orientación común podría ser causada por otro proceso gravitacional, o tal vez existan más de un planeta además de P9.

Referencia:

pdp.

 

El Duende apoya la existencia de P9.

En los confines del Sistema Solar puede existir un planeta de tipo super-Tierra.
Más allá de Neptuno, se encuentra el cinturón de Kuiper. Una región de cuerpos cubiertos de hielos donde Plutón es el más cercano.
En esa región se encuentran objetos como Sedna.
Uno espera que aquellos planetas enanos tengan órbitas orientadas el azar, pero resulta que todos comparten orientaciones orbitales semejantes. Eso dio origen a la suposición de la existencia de un planeta más alejado, de tipo Tierra pero más masivo, el supuesto Planeta IX o P9.
Se piensa que P9 es el responsable de modificar gravitacionalmente las órbitas de estos lejanos planetas enanos haciendo que todos ellos compartan similares orientaciones orbitales.

En el año 2015 se descubrió al planeta enano 2015 TG387, apodado el Duende (goblin).

Imagen donde se aprecia dos posiciones de 2015 TG387 – Crédito: Scott Sheppard

Se encuentra muy alejado, más allá del cinturón de Kuiper, en lo que se conoce como región interior de la Nube de Oort. Dicha nube, es una región de cuerpos helados de la que provienen los cometas de largo período y los que penetran la órbita Terrestre (los más peligrosos).
Se mueve muy lentamente, por ese motivo llevó tiempo calcular su órbita. Tiene un período orbital de unos 40 mil años y por la luz que refleja se le calcula unos 300 Km. de diámetro, aunque si es muy opaco puede ser más grande.
Su órbita es muy excéntrica o estirada (excentricidad 0,9), por poco no es parabólica lo que hubiese implicado que no estuviese ligado al Sistema Solar. Lo que sorprende es que su órbita también tiene una orientación similar a los otros alejados planetas enanos.

The orbit of the Trans-Neptunian Object 2015 TG387 (nicknamed The Goblin) takes it extremely far from the Sun, even more than Sedna and 2012 VP113. On this scale, the Earth is too close to the Sun to see.

Ilustración crédito: Roberto Molar Candanosa and Scott Sheppard, courtesy of Carnegie Institution for Science

De esta manera, el Duende colabora con la suposición de la existencia de P9.

Referencia:

pdp

Se refina la búsqueda del noveno planeta.

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Ilustración original de Tomruen, Wikipedia.

El título original de este artículo era “Se complica la existencia del noveno planeta”, pero fue cambiado porque resultó no ser el más apropiado sobre todo luego de la actualización del artículo.

Mucho se ha dicho sobre la existencia de un noveno planeta más hallá de Plutón (P9), en el cinturón de Kuiper. Nada que ver con Nibiru ni algún cuerpo relacionado con extinciones periódicas en Casa.
Como las órbitas de objetos lejanos como Sedna muestran cierta alineación, se conjeturó la existencia de un noveno planeta de tipo terrestre, capaz de producir gravitacionalmente esa alineación de órbitas. Tendría una masa de entre 2 y 15 veces la de la Tierra; se adopta 10 masas terrestres a una distancia promedio del Sol de una 700 UA (donde 1 UA es la distancia Tierra – Sol) y una excentricidad de su órbita (o divergencia respecto del círculo) de 0,6 (una excentricidad de 0 implica una órbita circular y su máximo valor posible es muy cercano a 1).

En la sutil danza gravitacional, P9 no sólo debería afectar las órbitas de los objetos señalados. Con los años, también debió afectar la distribución de materia y objetos más allá de Plutón, a unas 40 a 50 UA (Plutón está a unas 40 UA). Esa distribución, es la “firma” de los procesos involucrados en la formación del Sistema Solar y P9 podrtía darnos ideas de la nebulosa madre del Sistema Solar, tales como su masa y su radio.

Las sondas en torno a otros planetas, no sólo son sensibles a la gravedad de esos cuerpos y de sus lunas; también sienten la sutil presencia gravitacional del resto de los planetas.
En este caso, la sonda Cassini en Saturno debería ser afectada por P9 y de hecho parece estarlo.

Así las cosas, parece que se complica la existencia de P9 porque hay lugares donde no podría estar; pero no se niega rotundamente su existencia. Claro, hay que explicar qué alineó las órbitas de esos objetos compañeros de Sedna, ya que es muy difícil que eso se produzca al azar.

El trabajo continúa…

Actualización del 10/3/2016 a las 13:30 HOA (GMT -3).
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La observación directa es lo único que determinará la existencia de P9. En el gráfico se ilustra las posiciones en su órbita donde podría estar P9. Según los datos aportados por Cassini en órbita en Saturno, hay regiones prohibidas (mostradas en rojo) para localizar a P9, otras posibles (en blanco) y una pequeña zona muy probable de hallarlo (en verde). Luego, no se complica su existencia sino que se reducen los lugares posibles donde puede ser detectado, y eso es bueno ya que se puede reducir la búsqueda a menos regiones del cielo.
El perihelio es la posición en la órbita más cecana al Sol. Se señala con un círculo azul el tamaño de la órbita de Neptuno.

Referencia:

Fuente:

pdp.