Archivo de la etiqueta: i/2017 u1

Oumuamua sería esponjoso, tendría una estructura fractal.

Nuevos trabajos aportan más ideas de cómo este objeto aceleró su movimiento mientras se alejaba de Nosotros.
Los más aceptado es que resultó “empujado” por el viento Solar. (pdp, 30/oct./2018, ¿Oumuamua se coporta como (o es) una vela solar?, https://paolera.wordpress.com/2018/10/30/oumuamua-se-comporta-como-o-es-una-vela-solar/)
En su perihelio, la atracción Solar fue mayor que la acción del viento Solar, por eso no fue “soplado hacia afuera” y pudo orbitar el Sol en su trayectoria.
Con la distancia, la atracción disminuyó y permitió que el objeto sienta el empuje de la radiación Solar. Para esto, es importante su forma. Pero sucede que no es plano como una vela cuya superficie colecta el viento Solar. Luego, la otra explicación es que tiene muy baja densidad.
Teniendo en cuenta sus dimensiones y su masa, tendría una densidad bajísima, incluso menor que la del aire.
Para que esto sea posible, este objeto debería se poroso como una esponja; incluso con una estructura fractal como sucede con los cristales de hielo.
Recordemos que, matemáticamente, podemos decir que una estructura fractal es aquella que se contiene a sí misma. O sea que si ampliamos una parte de ella, nos encontramos con la misma estructura.

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Imagen fractal publicada como fondo de pantalla en Wallhere

Así las cosas, Oumuamua se habría formado en las afueras del disco protoplanetario de una estrella joven, de menos de 100 millones de años y posiblemente cercana. Luego, por razones gravitatorias fue expulsado del sistema.

Referencia:

Fuente:

  • arXiv:1902.04100v1 [astro-ph.EP] 11 Feb 2019, COULD 1I/’OUMUAMUA BE AN ICY FRACTAL AGGREGATE EJECTED FROM A PROTOPLANETARY
    DISK? A FLUFFY RADIATION-PRESSURE-DRIVEN SCENARIO, 
    Amaya Moro-Martín.
    https://arxiv.org/pdf/1902.04100.pdf

pdp.

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Buscando el origen de Oumuamua.

El objeto interestelar 1I/2017 U1, familiarmente Oumuamua, se alejó de nosotros y ahora buscamos su origen.
Resultó ser de naturaleza cometaria (pdp, 27/jun./2018, Oumuamua sería un cometa…, https://paolera.wordpress.com/2018/06/27/oumuamua-i-2017-u1-seria-un-cometa-de-gj-876/).

Imagen animada publicada en “El Universo que nos rodea.” – Crédito: NASA.

Su origen fue la época de formación planetaria en una estrella. Allí un objeto masivo como un planeta gigante gaseoso o una compañera de la estrella, lo expulsó del sistema.
Por las características de su movimiento, la teoría de la compañera estelar es la más aceptada; pero, ¿cual fue la estrella (binaria o con planetas) donde se formó este objeto y luego fue eyectado?

Primero se pensó que se trataba de la estrella GJ-876 porque su movimiento y distancia eran compatibles con las propiedades cinemáticas de Oumuamua.
Pero estudios más recientes han modificado esto.
La sonda astrométrica GAIA, entrega datos precisos de posición y movimientos estelares. Así, retrogradando en la trayectoria de Oumuamua y de estrellas en su camino, se buscó las que más cerca estuvieron de Él.
Las candidatas son cuatro y se trata de enanas.
La enana de tipo M2.5 catalogada como HIP 3757 estuvo a casi 2 años luz (AL) de Oumuamua con una velocidad relativa de 25 Kms./seg. hace un millón de años.
Otra enana, pero de tipo G5, catalogada como 292249, estuvo a 5 AL con una velocidad relativa de 11 Kms./seg. hace unos 4 millones de años.
Dos enanas más tienen velocidades y distancias en el rango de las anteriores.
Ninguna de las 4 estrellas presenta evidencias de planetas o de ser binaria, lo que complica la explicación de cómo fue expulsado este objeto en el caso de que haya pertenecido a alguna de ellas.

Todo esto se obtuvo de estudiar 7 millones de estrellas de la base de datos de GAIA. Aunque no lo parezca, eso es poca cantidad de estrellas comparada con la cantidad de estrellas de donde pudo provenir. Este es un trabajo difícil, más si se tiene en cuenta que en su camino pudo haber sufrido encuentros con enanas marrones que son difíciles de detectar para tener en cuenta la perturbación en el movimiento de Oumuamua.

Referencia:

Fuente:

  • arXiv:1809.09009v1 [astro-ph.EP] 24 Sep 2018, Plausible home stars of the interstellar object ‘Oumuamua found in Gaia DR2, Coryn A.L. Bailer-Jones et al.
    https://arxiv.org/pdf/1809.09009.pdf

pdp.

Oumuamua (I/2017 U1) sería un cometa de GJ 876.

Artículo actualizado el 29/jun/2018 a las 09:50 HOA (GMT -3).
El objeto visitante de otro sistema planetario resultó ser lo que nadie se imaginaba.
Catalogado como I/2017 U1, para los amigos Oumuamua, que en Hawaiano significa algo así como “mensajero de más allá” vino y se fue dejando mucho en qué pensar.
Algunos la compararon con la nave de “cita con Rama” (https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_con_Rama), pero definitivamente no se trató de un objeto artificial de origen extraterrestre (pdp, 30/nov./2017, I/2017 U1 no es de origen extraterrestre, https://paolera.wordpress.com/2017/11/30/i-2017-u1-no-es-artificial-de-origen-extraterrestre/).

Veamos de dónde pudo haber venido.
Si bien no es de nuestro Sistema, pudo proceder de una gran variedad de lugares. No sabemos qué alteraciones tuvo su camino hasta Casa.
Pero si se hace un estudio de unas 200 mil estrellas de cinemática conocida y nos limitamos a una esfera de unos 190 años luz, sólo nos quedan dos candidatas. Una es la estrella UCAC4 535-065571, y la otra y mejor candidata es GJ 876. Pero claro. Nada es seguro ya que no sabemos qué le sucedió en su periplo.

Pero en su despedida, ya casi inobservable, nos dejó otro interrogante.

Crédito: NASA / JPL-Caltech

Con algunos cientos de metros de largo en su estirada morfología, a medida que se alejaba, debería irse frenando; y lo hacía, pero no como debía. Digamos que se alejaba sutilmente más rápido que lo debido o no se frenaba como debía a causa de la gravedad , la que disminuye con la distancia.
Algo le dio un empujoncito.
Luego de analizar muchas causas posibles, la más probable resultó ser que Oumuamua en realidad sea un cometa.

Ilustración publicada por ESA.

Veamos eso.
Los cometas son un conglomerado de rocas pegadas con hielos. Cuando se acercan al Sol, esos hielos subliman generando una cabellera (atmósfera) de gases y polvo. Esa cabellera es “soplada” por el viento Solar en la dirección opuesta a Él generando la clásica cola de gas y polvo. Pero puede suceder algo más. Pueden acumularse gases bajo la superficie, elevar su presión y salir abruptamente por alguna fisura del suelo. Esto genera un chorro de gas y polvo en cualquier dirección, incluso hacia el Sol.
Oumuamua pudo presentar este proceso; una eyección hacia el Sol que compensó el frenado gravitacional. La pregunta es: ¿por qué no se detectó cola cometaria o polvo en ese chorro de materia?
Puede suceder que expulse gases con poco o nada de polvo lo que hace que sea de difícil detección, sobre todo si esa cola o chorro es muy sutil. Ya hay antecedentes de eso. El cometa Enke y el objeto cercano a la Tierra “Don Quijote”, han mostrado tenues eyecciones de dióxido de carbono pobres en polvo (pdp, 04//dic./2013, Don Quijote es un viejo cometa, https://paolera.wordpress.com/2013/12/04/don-quijote-es-un-viejo-cometa/). Oumuamua pudo tener eyecciones similares en su paso cerca del Sol, las que no fueron detectables por la distancia. Ahora, a mayor distancia, menos detectable habría sido el chorro de gas, salvo por el empuje dado al objeto.

Imagen animada publicada en “El Universo que nos rodea.” – Crédito: NASA.

Referencias:

Fuentes:

  • NATURE, Published: Non-gravitational acceleration in the trajectory of 1I/2017 U1 (‘Oumuamua), Marco Micheli et al.
    https://www.nature.com/articles/s41586-018-0254-4
  • Astronomy & Astrophysics manuscript no. paper_2017u1_22astroph, ESO 2018, 29th January 2018, On the dynamical history of the interstellar object ’Oumuamua, Piotr A. Dybczynski & Małgorzata Królikowska.
    https://arxiv.org/pdf/1711.06618.pdf

pdp.

A/2017 U7 saldrá del Sistema Solar (¿devolvemos el cascotazo?)

Para fines del 2017 recibimos la visita de un objeto interestelar, el asteroide I/2017 U1 (pdp, 22/nov./2017, Detalles de I/2017 U1, https://paolera.wordpress.com/2017/11/22/detalles-finales-de-i-2017-u1/).
Por su velocidad y trayectoria, era evidente que venía de fuera del Sistema Solar, desde un sistema donde recibió el empujón necesario para salir a vagar por el Espacio.

Ahora nos visita el asteroide A/2017 U7 (https://en.wikipedia.org/wiki/A/2017_U7).
Por sus características dinámicas, es de nuestro Sistema pero no por mucho tiempo. Lleva una trayectoria hiperbólica que lo conduce fuera del Sistema Solar.
Proviene de la Nube de Oort, a unas 100 mil veces la distancia Tierra – Sol, de donde provienen los cometas de largo período. En aquella región del Sistema, hay objetos helados que cuando sufren alguna perturbación, penetran en el interior del Sistema Solar. Como por ahora no muestra actividad cometaria, se lo cataloga como asteroide; de mostrarla, pasará a clasificarse como cometa.
Su trayectoria inicial era elíptica, pero Júpiter se encargó de darle el “tironcito” que le faltaba para llegar a escaparse de Nosotros.

orbit_a2017u7

Ilustración de la órbita (en azul) de A/2017 U7 (en celeste) para marzo 2018 – crédito; NASA/JPL-Caltech

Con unos 25 Km. a 30 Km. de diámetro, pasará por su punto más cercano al Sol en el año 2019 a una distancia que está más allá de la órbita de Júpiter. Luego, tomará rumbo hacia afuera del Sistema Solar.

Referencia:

pdp.

I/2017 U1 no es artificial de origen extraterrestre.

Cuando observamos algo que nos sorprende, tratamos de explicarlo y a veces recurrimos a lo que nos gustaría que suceda para que eso se dé.
Por ejemplo, antiguamente se decía que era obra de Dios, y cuando la Ciencia lo explicaba muchos se molestaban. Dicho sea de paso, pienso que explicar la obra de Dios no es atentar contra Él, sino resaltar su capacidad. Pero eso es otro tema que si les interesa lo expuse en este post: ¿Ciencia o Religión?, https://paolera.wordpress.com/2010/09/14/ciencia-o-religion/.

En los tiempos modernos que nos tocan vivir, son los extrraterrestres lo que suelen ser los responsables de las maravillas descubiertas; como si los antiguos hayan sido inútiles
En el caso de los descubrimientos astronómicos también, y si no, recordemos los sucedido con la estrellas de Tabby (entre tantas otras cosas), donde sus extrañas variaciones de luz fueron atribuidas por muchos a extra terrestres construyendo una mega-estrutura a su alrededor; lo que es muy remotamente probable. Pero es más factible que se trate de nubes de escombrosa su alrededor (pdp, La estrella de Tabby, https://paolera.wordpress.com/tag/estrella-de-tabby/).

Ahora le tocó el turno a I/2017 U1 (Oumuamua para los amigos), el asteroide interestelar que recién nos visitara (pdp, 22/nov./2017, Detalles finales de I/2017 U1, https://paolera.wordpress.com/2017/11/22/detalles-finales-de-i-2017-u1/). Con su forma alargada, a muchos nos recordó a Rama, la nave extraterrestre de la novelo de ficción científica Cita con Rama de Arthur C. Clarke de 1972 (https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_con_Rama).

oumuamua_artwork

Ilustración de I/2017 U1 crédito de ESO/M. Kornmesser

Pues bien, una nave alienígena en desuso, o chatarra espacial de otro mundo, tiene otras características además de su trayectoria inusual y su forma posiblemente alargada.
Un artefacto artificial se muestra como un artefacto artificial sin lugar a dudas.

A Saturn V third stage like the one discovered adrift in 2002. If something like this arrives from deep space, we will know. (Credit: NASA)

Etapa de cohete Saturno V descubierta a la deriva en 2002 – Crédito: NASA.

Nosotros ya hemos observado chatarra espacial. La luz del Sol se refleja en esos objetos penetrando un poco su superficie. Así, el análisis espectrográfico de su luz nos indica la presencia de aluminio y substancias químicas, en este caso relacionadas con la pintura. De hecho, así se supo la naturaleza de objetos orbitándonos, los que resultaron ser etapas desechadas de misiones espaciales.

El análisis de Oumuamua mostró las características de un asteroide de clase D, rico en Carbono, con una superficie atacada por los rayos cósmicos (posiblemente obscurecida y endurecida) durante la enorme cantidad de años vagando por el espacio. De ser exo-chatarra, su brillo sería algo más similar al dado por la reflexión de la luz en las metálicas superficies pulidas de la chatarra espacial, como sucede con la que nos rodea expuesta a las inclemencias del espacio.

Es muy probable que otros objetos de su tipo ya nos hayan visitado y nos hayamos perdido esa visita por no disponer de la tecnología que recién ahora tenemos.
Es muy difícil que el primero en su tipo descubierto, sea una inerte nave espacial de otro mundo disfrazada de asteroide (o al menos que ese aspecto).
Más, a partir de éste, es probable que hallemos más objetos provenientes del espacio interestelar que nos generen una familiaridad con ellos que despejen las dudas de su naturaleza.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Detalles finales de I/2017 U1

I/2017 U1, Oumuamua para los amigos, resultó ser un planetesimal interestelar.
(https://paolera.wordpress.com/2017/11/10/nombrando-al-primer-planetesimal-interestelar/).
Su trayectoria y velocidad no son de explicables por los modelos bajo los que se rigen los objetos del Sistema Solar (https://paolera.wordpress.com/2017/10/26/a2017-u1-un-objeto-extrasolar/)

A/2017 U1 is most likely of interstellar origin.

Ilustración de la órbita de A/2017 U1, crédito: NASA/JPL-Caltech.

Resultó tener una forma alargada, unos 400 mts. de largo con una relación de 3:1 con su espesor (https://paolera.wordpress.com/2017/11/08/sobre-la-visita-de-a-2017-u1-mas/).

oumuamua_artwork

Ilustración de I/2017 U1 crédito de ESO/M. Kornmesser

Esto es el resultado de estudiar la curva de luz reflejada durante su rotación, la que es de 5 a 8 horas. Para que un objeto tan largo rote tan rápido sin romperse, debe ser bastante sólido o monolítico (hecho de una sola pieza).
Su color rojizo sugiere que se trata de un asteroide de tipo D ricos en carbono (https://es.wikipedia.org/wiki/Asteroide#Tipo_espectral_D).

Video: Animation of artist’s concept of `Oumuamua

Publicado el 20 nov. 2017.

Por estar vagando entre las estrellas, su superficie recibió grandes cantidades de rayos cósmicos. Estas partículas atómicas pudieron alterar la composición química de su superficie obscureciéndola e incluso endureciéndola.
Es probable que tenga hielos bajo su superficie, los que no subliman por no haber rajaduras por donde salir, precisamente debido a la dureza de la superficie.

Referencia:

pdp.

Nombrando al primer planetesimal interestelar.

Los objetos celestes suelen tener varios nombres.
Está el nombre de “fantasía”, a veces dado por su descubridor, a veces por otras personas en honor al descubridor y a veces por el acervo popular.
Está el nombre de catálogo; formado por el nombre del catálogo donde figura y su número de orden.

Los cuerpos menores tienen nombres relacionados por su tipo además del posible nombre de fantasía.
Veamos.

El nombre puede comenzar con una de las siguientes letras: C si se trata de un cometa de órbita abierta (no retorna); P si es periódico; D si se trata de un cometa desintegrado; X si su órbita no está definitivamente establecida.
Luego viene el año de su descubrimiento.
A eso le sigue una letra que indica la mitad del mes que fue descubierto. Así A indica la primera mitad de enero; B la segunda; C la primera de febrero, y así sucesivamente. No se usa la I para no confundirla con un 1. De esta manera, la U indica la segunda mitad de octubre.
Finalmente se le agrega un número que indica el orden de descubrimiento.
De esta manera el planetesimal interestelar que nos visita, fue confundido con un cometa y se lo designó C/2017 U1.
Pero resultó ser un asteroide por no mostrar coma (https://paolera.wordpress.com/2017/11/08/sobre-la-visita-de-a-2017-u1-mas/). Así fue como se reemplazó la C por la A utilizada para asteroides.
Su nombre, entonces pasó a ser A/2017 U1.
Pero C y A, se usan para objetos del Sistema Solar, y éste proviene de otro sistema; es interestelar, luego se adoptó la I.
Finalmente este visitante se llama I/2017 U1, y se espera que sea el primero de muchos otros en visitarnos.

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Imagen del ahora catalogado como I/2017 U1 – crédito de Alan Fitzsimmons (ARC, Queen’s University Belfast), Isaac Newton Group.

Ah… también ya tiene nombre de fantasía: Oumuamua, que en hawaiano significa algo así como “primer explorador”.

Fuente:

pdp.