Archivo de la etiqueta: auroras

Estamos afectando el Espacio y su clima.

Nosotros no sólo afectamos el Planeta, también afectamos el clima del Espacio.
Recordemos que el Sol emite plasma, partículas atómicas como electrones y protones, conocido como viento Solar. Hay épocas de mayor viento Solar, lo que domina lo conocido como clima del Espacio, ya que esto está relacionado con tormentas geomagmnéticas en la Tierra. Ese plasma es capturado por el campo magnético terrestre y desviado a los polos magnéticos, cercanos a los geográficos, generando en la atmósfera de esas regiones las conocidas Auroras. Éstas son más intensas en épocas de tormentas geomagnéticas cuando hay gran actividad y viento Solar.
Algunas de esas partículas quedan retenidas en regiones llamadas cinturón de Van Allen. Son dos, ambas en forma de anillo (solenoide), una más alejada que la otra. Se las llama cinturón de radiación, porque las partículas allí atrapadas emiten radiación por estar sometidas a fuerzas del campo magnético terrestre (Wikipedia, Cinturones de Van Allen, https://es.wikipedia.org/wiki/Cinturones_de_Van_Allen).
Tanto el viento Solar como esas partículas, perjudican a los satélites y no son buenos para los seres humanos. Por suerte nos protege al campo magnético de la Tierra.
Pero estamos alterando ese ambiente Espacial.

En los años ‘60, las potencias mundiales detonaron armas nucleares en la alta atmósfera. Esas detonaciones siguen los mismos procesos por los que el Sol emite viento Solar. Luego, se generaron partículas radiactivas, las que al retornar a la Tierra colaboraron con el aumento de cáncer en esas regiones. Quizás en algún momento, esto sea un “marcador” del Antropoceno (la época de los Humanos).
Más. Algunas de esas partículas quedaron atrapadas en regiones del campo magnético terrestre, creando un cinturón similar al de Van Allen. Éstas, pueden colaborar con tormentas geomagnéticas e incluso averiar satélites, hasta se observaron Auroras en el Ecuador.

Pero hay algo bueno.
Las señales de radiotransmisores, sobre todo las de baja frecuencia, portan su propio campo magnético. Al salir de la atmósfera, deflectan o desvían al Espacio muchas de esas partículas que no son buenas para nosotros.

Referencia:

Funete:

pdp.

 

Anuncios

Las Auroras en otros planetas.

Imagen de Aurora Austral observada desde un satélite, crédito NASA.

Las Auroras polares [1], son luminiscencias observadas en ambos polos de nuestro Planeta. Se producen por la interacción del viento solar con nuestro campo magnético.
El Sol, insufla al espacio un flujo de partículas cargadas. Esas partículas interaccionan con el campo magnético de la Tierra y se dirigen a los polos magnéticos. Como esos polos están cerca de los geográficos, allí interaccionan con los átomos de la atmósfera y se producen excitaciones y des-excitaciones que generan energía en luz visible. Siempre que haya un campo magnético con el que puedan interactuar las partículas del viento solar, habrá Auroras cuyo aspecto, intensidad y color, dependerán de la intensidad de la interacción y de los elementos presentes en la atmósfera. Así en Casa las Auroras son en luz visible amarillas y verdes.

Mercurio tiene un campo magnético, pero su proximidad al Sol, hace que su atmósfera haya sido “volada” por el viento solar. La energía que recibieron los átomos de la antigua atmósfera de Mercurio, les alcanzó para escapar de la pobre gravedad del Planeta. Así entonces, no presenta Auroras.

Venus tiene un pobre campo magnético, pero una densa atmósfera. Tiene una gran ionósfera, una región atmosférica rica en partículas cargadas que inducen un campo magnético. Ese campo alcanza para interactuar con el viento solar y generar sutiles aurora venusinas.

Marte no tiene un campo magnético global. Sólo presenta pequeños campos aislados, como “hongos” que son restos de un campo global ya desaparecido. Pese a eso, esos campitos le sirven al viento solar para interactuar y chocar con la pobre atmósfera marciana y generara sutiles Auroras.

Los gigantes gaseosos, presentan campos magnéticos globales y densas atmósferas capaces de generar Auroras, las que, en estos casos, son ultravioletas e infrarrojas.

Auroras “rosadas – púrpuras” observadas en Saturno, crédito de NASA/ESA/Hubble.

El dato curioso lo aporta Júpiter. Sus satélites naturales tales como Ganímedes e Io, tienen actividad volcánica. Debido a esa actividad, arrojan al espacio partículas cargadas que interactúan con el campo magnético del Planeta colaborando con el viento solar en lan generación de las Auroras del Planeta.
Estas lunas jovianas, están conectadas magnéticamente a Júpiter. El campo magnético del Planeta las engloba de tal manera que, los iones de sulfuros que estas lunas arrojan al espacio en su actividad volcánica, viajan por el campo magnético joviano e impactan en la atmósfera del Planeta.

Imagen de la Aurora polar joviana. Las flechas señalan las componentes debidas a la interacción comn Ganímedes e Io. Crédito ESA/NASA Hubble.

Bajo estas condiciones, no sería extraño la existencia de exo-auroras en planetas de otros sistemas planetarios.

Referencia:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Aurora_polar

Fuente:

pdp.

Auroras en Marte.

Las Auroras polares se producen cuando las partículas expelidas por el Sol interactúan con el campo magnético del planeta. Las partículas se dirigen hacia los polos magnéticos, cercanos a los geográficos, y allí excitan los átomos de la atmósfera produciendo esa luminiscencia conocida como Aurora Polar.

En Marte se han detectado sutiles Auroras ultravioletas, detectables sólo por instrumentos.

Imagen crédito de University of Colorado

No se ubican cerca de los polos sino cerca del ecuador marciano.
Marte no tiene un campo magnético global como la Tierra, sino pequeños campos aislados distribuidos por el planeta, como hongos, siendo vestigios de un campo global de la época de actividad geológica marciana.
Su tenue atmósfera produce las auroras a unos 100 Km. de altura; eso mucho menos que la altura a la que se producen en nuestro Planeta, entre los 100 Km. y los 500Km.

Fuente:

pdp.