Archivo de la categoría: Paleontología

Paleo-madrigueras en el Amazonas.

En el amazonas, geólogos y paleontólogos se unieron en un descubrimiento.
En diferentes sitios de la región, se hallaron unos curiosos túneles. Estaban llenos de sedimentos por lo que parecían más estrechos de lo que eran realmente.
Los geólogos no podían explicar el origen de esos túneles, ya que no se ajustaban al resultado de ningún proceso natural conocido. Tenían sección transversal elíptica, algunos de más de dos metros de alto y más de un metro de ancho. Con profundidades de cientos de metros, algunos llegaron a medir originalmente (recordemos la existencia actual de sedimentos que tiende a rellenarlos) más de 600 metros de profundidad; uno de ellos tenía poco más de 900 metros.

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Interior de una de las paleo-madrigueras en Brasil – Crédito: Amilcar Adamy/CPRM

La pista la dio el hallazgo en su interior de marcas similares a arañazos.
Se trata de madrigueras de extintos animales; paleo-madrigueras hechas por los extintos y enormes perezosos que habitaban hace 8 000 a 10 000 años atrás.

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Ilustración publicada en Discovermagazine (ver referencia).

La estrategia era cavar, limpiar, descansar y volver a empezar, así la madriguera tenía “cinturas” a lo largo de sus paredes.
Lo que no se explica es el por qué de semejante tamaño. Si bien aquellos perezosos podían llegar a tener más de 1,5 metros de ancho, no les hacía falta algo tan grande.

Referencia:

pdp.

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Un parásito en una garrapata en ámbar.

Muchas veces se han hallado insectos en ámbar.
En algún momento se ven atrapados en sabia pegajosa, la que con el tiempo se endurece en ámbar.
Una garrapata fue hallada en ámbar. Lo interesante es que tenía células de sangre seguramente de un primate. Y más aún, contiene parásitos que se alimentan de esas células.
Es sabido que estos insectos transmiten parásitos, pero esta es la evidencia más antigua que se tiene, ya que este ejemplar tiene entre 15 millones y 45 millones de años. Se trata de una garrapata del género Amblyoma, con hemoprotozoarios en desarrollo del orden piroplasmida (Wikipediahttps://es.wikipedia.org/wiki/Piroplasmida)

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Imagen de la garrapata donde las flechas señalan fracturas. Crédito de G. Poinar

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Células fosilizadas de sangre. Las flechas señalan las infectadas. Se muestra el detalle del parásito – Crédito R. Welc

Referencia:

Fuente:

pdp.

Adornos personales prehistóricos.

La joyería es más antigua de lo que se piensa.
Ya en la prehistoria se usaban adornos no necesariamente de piedras preciosas, pero sí de animales exóticos.

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Imagen crédito de M. Langley and A. Brumm; Courtesy of Luke Marsden; Shutterstock

Por ejemplo un colgante hecho con un dedo de oso cuscus o un collar de discos de diente de babirusa. Todas hornamentas de 22 mil y 30 mil años de antigüedad.

Referencia:

pdp.

Evidencias de tetrápodos en el Intervalo de Romers.

Como astrónomo me gusta divulgar sobre Astronomía, pero en realidad me interesa la Ciencia en general.
Así es como cada tanto escribo sobre trabajos desarrollados en otras ramas científicas. Claro que
Es más, antes de dedicarme a la Astronomía, mi vocación se compartía con la Paleontología o Arqueología.

Claro que Uds. pueden decirme: “zapatero a tus zapatos”.

En la evolución de las cosas, suelen haber huecos, eslabones perdidos en la cadena evolutiva hasta lo que hoy tenemos. Aún falta un eslabón en la cadena Darwiniana que nos vincula con los simios. Pero si vamos más atrás, veremos que hay otro bache en nuestra evolución.
Todos los seres con cuatro extremidades (incluso las aves) descendemos (claro, nosotros también) de los los primitivos tetrápodos.
En esa evolución, hay un intervalo conocido como el Intervalo de Romer. Es un gran espacio vacío de datos. En el extremo más lejano, hace unos 360 millones de años, existían los tetrápodos acuáticos (vertebrados de cuatro patas o extremidades). En el extremo más cercano, hace 335 millones de años, hay evidencias de tetrápodos terrestres. No hay datos de qué pasó en ese intervalo… ¿hasta ahora?

En Escocia se hallaron fósiles de tetrápodos cuyas edades pertenecerían el Intervalo de Romers.
Se trata de cinco nuevas especies y restos de otras siete. Todo sugiere que por aquellas épocas los tetrápodos se estaban diversificando. Todas las especies halladas no estaban relacionadas entre ellas, al menos no de manera cercana.
Hay un lado obscuro en esta historia.

The early post-Romer's Gap tetrapod "Ribbo," described in 2012 and found near the most recent batch of Scottish tetrapods. Credit: Karen Carr.

Ilustración de “Ribo”, un tetrápodo del Intervalo de Romers en base a los fósiles hallados. Crédito de K. Carr.

Hace unos 559 millones de años, cerca del límite más lejano del intervalo, hubo una gran depresión en la cantidad de oxígeno relacionada con el Evento Hangenberg. Este tuvo que afectar la evolución de este tipo de criaturas ya que se cree que está relacionado con una extinción masiva de especies.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Fósil en fósil en un fósil.

De no haber sido astrónomo, habría sido paleontólogo.
En paleontología, hay que saber interpretar lo que se observa. Cuando un organismo muere, se degrada, se hace polvo. Si durante ese proceso, la tierra o arcilla a su alrededor se solidifica, éste organismo deja su “marca” en esa roca.
En grandes rasgos, eso es un fósil, y ese es el proceso de fosilización.
Muchas veces mirando hacia abajo, descubrimos que estamos pisando historia. Hay muchos fósiles en las piedras lajas que se usan en veredas y patios.

Aquí el fósil de una serpiente.
Dentro de ella, se encuentra el de un pequeño lagarto el que seguramente ingirió poco antes de su muerte.

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La flecha apunta a la punta del ocico de un lagarto ingerido por la serpiente. Crédito de Krister T. Smith.

Si lo observamos con detenimiento, veremos algo más.

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En blanco se remarca el fósil de la serpiente, en amarillo los restos del lagarto y en verde el de un insecto que seguramente estaba dentro de éste cuando fue comido por la serpiente. Crédito Krister T. Smith.

En la imagen editada, se muestra que la serpiente murió cuando estaba digiriendo un pequeño lagarto, el cual estaba en la misma tarea con un insecto.

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pdp.

Posible causa de la muerte de Lucy.

Lucy, una hembra Australopitecus afarensis, es un ejemplar de ancestro nuestro de poco más de 3 millones de años.

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Imagen de Wikimedia Commons publicada en Discover Magazine.

Estaba preparada para caminar y para trepar.
El estudio de sus restos permitió saber, o al menos intuir, la causa de su muerte. Hay evidencias de fracturas en sus huesos, las que por sus características, se habrían producido por una desaceleración brusca vertical; o sea, una caída de una altura considerable, por ejemplo de lo alto de un árbol.
Este tipo de accidentes, suele provocar daños en órganos internos, los que muy probablemente terminaron causando su muerte.
Las fracturas no muestran signos de curación, por lo que se produjeron poco antes de su muerte, o sea que murió poco después del accidente.

Actualización del 1/9/2016 a las 15:00 HOA (GMT -3).
Algunos paelontólogos, sugieren que las fracturas se deben a procesos naturales que hacen que se fracturen los huesos largos luego de un tiempo de haberse dado la muerte.
De hecho se han hallado huesos de mamíferos son roturas similares.

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pdp.

El cráneo de un Sarmientorauruis, la importancia de una buena conservación.

Si bien lo mío es la Astronomía, me gusta la Ciencia en general; allí es donde entra la Paleontología, otras de mis pasiones. En una época se me cruzó por la cabeza ser paleontólogo o arqueólogo, pero esa es otra historia.

Los Titanosaurios, eran los más grandes y evolucionados de los Saurópodos.

Life reconstruction of two individuals of the new titanosaurian dinosaur species Sarmientosaurus musacchioi in their ~95 million-year-old habitat in southern Chubut Province, central Patagonia, Argentina, with a digital rendering of the skull in the same position as the head of the foreground individual. Credit: Mark A. Klingler, Carnegie Museum of Natural History and WitmerLab, Ohio University.

Ilustración crédito de Mark A. Klingler, Carnegie Museum of Natural History and WitmerLab, Ohio University.

El Sarmientosauruis, era un Titanosaurio que vagaba por nuestra Patagonia (Argentina). Se encontró un cráneo de este ejemplar en asombrosas buenas condiciones.
Uno se pregunta, ¿por qué será que los cráneos mejor conservados son los de animales de cuellos cortos?.

El buen estado de éste, permitió obtener valiosa información sobre el animal.
Por sus cuencas, debió tener ojos grandes y una visión. La posición de órgano del equilibrio en su oído, sugiere que llevaba la cabeza baja con el hocico cerca del suelo, lo que hace pensar que este herbívoro se alimentaba de vegetación de baja altura.

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