Archivo de la categoría: Geofísica

Nakhla y los Nakhlites.

En Egipto, por la mañana del 28 de junio del 1911, un meteorito explotó en el cielo en las afueras de El Cairo, en la villa El Nakhla.
Incluso se llegó a asegurar que un fragmento de esa roca mató a un perro.
Al meteorito se lo bautizó como Nakhla (https://en.wikipedia.org/wiki/Nakhla_meteorite).
Con el tiempo, se hallaron rocas “hermanas” de Nakhla, digamos… Nakhlites (¿o Nakhlitas?) (https://en.wikipedia.org/wiki/Nakhlite).

Por su estructura y composición se determinó que se formaron en un ambiente volcánico y que son propias de Marte. Luego, habrían sido originadas de un impacto meteórico contra un volcán marciano.

File:Nakhla meteorite.jpg

Fragmentos de Nakhla. Imagen publicada en Wikipedia crédito de NASA.

Cuando un meteorito impacta en Marte, las rocas que se disparan del suelo por el choque, pueden alcanzar velocidades que les permita escapar del Planeta. Esas esquirlas vagan por el espacio interplanetario hasta que se dan las condiciones para que sean atraídas por la Tierra y caigan en Ella.
Por su edad, los Nakhlites estuvieron mucho tiempo en el Espacio antes de caer en Casa.
Los volcanes en Marte tienen un gran tamaño, lo que indica el tiempo que estuvieron activos. Por ejemplo: el Monte Olimpo es el volcán más grande de todo el Sistema Solar.

Los Nakhlites pudieron haberse formado en diferentes impactos o en un mismo gran choque de una roca del Espacio contra un volcán.

Referencia:

Fuente:

pdp.

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¿La vida en la Tierra se dio antes de lo pensado?

Los estromatolitos son estructuras minerales que se formaron gracias a bacterias de los mares poco profundos (https://es.wikipedia.org/wiki/Estromatolito).
Nuestro Planeta tiene unos 4500 millones de años y hace 3800 millones de años habría finalizado el bombardeo pesado tardío (BPT), época en la que la naciente Tierra sufrió el impacto de objetos, muchos de ellos de gran tamaño.

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Ilustración del aspecto de la Tierra en la época del BPT – Crédito de NASA.

Se pensaba que en ese entonces, la Tierra aún solidificándose, se esterilizaba de cualquier forma de vida en ese infierno de llamas y altas temperaturas.

Se hallaron estromatolitos de 3700 millones de años de antigüedad, de apenas luego de terminado el BPT. También se descubrieron microfósiles en Canadá, de 3950 millones de años atrás. Eso ubica a aquellos microbios en pleno BPT.
Hay cierto escepticismo por parte de algunos científicos. De confirmarse la edad de esos microfósiles, nuestro Planeta no se habría esterilizado en aquella época de su vida, y más, sería altamente probable que los objetos caídos hayan colaborado con la aparición de vida en Casa.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Volcanes bajo el hielo Antártico.

En la Antártida hay volcanes dormidos como el Monte Erebus y el Sidley.

The summit of Mt. Erebus. (Credit: Wikimedia Commons)

Cumbre del Mte. Erebus – Imagen Wikipedia Commons.

La forma de “conos” rocosos que los caracterizan, se deben a la acumulación de roca fundida expulsada y acumulada a su alrededor. Por eso guardan una relación característica entre su altura y su ancho.
A través de estudios de radar, se buscaron estructuras rocosas que mantengan esa relación. Así se hallaron más de 100 volcanes bajo el hielo, de los cuales hay 91 previamente desconocidos.

Que los volcanes antárticos no estén actualmente activos, no es sinónimo de que la Antártida no esté geológicamente viva. Hay evidencias de flujos de calor bajo la capa de hielo.
El Monte Erebus estuvo activo durante poco más de un millón de años y nada asegura que no despierte algún día.

Actualmente la capa de hielo Antártico es de 1 a 2 Kms. de espesor. Si sigue adelgazando, la presión por el peso del hielo sobre la boca de los volcanes bajo el hielo disminuirá favoreciendo la liberación de gases. Eso ayuda al derretimiento de la roca y estimula las erupciones. Esto derretirá más hielo, lo que favorecerá a la aparición de más erupciones y así comienzará un ciclo de realimentación.

Referencia:

Fuentes:

pdp.

“Airglow”: la luminiscencia nocturna.

La fluorescencia en un proceso por el cual un átomo recibe energía no visible (ultravioleta) y la retorna en forma visible.
Cuando el átomo recibe energía ultravioleta, la absorbe, se excita, la retorna y se des-excita. Es decir que retorna la energía tal como la recibió en cantidad y frecuencia (o color).
Pero a veces, puede des-excitarse escalonadamente. En ese caso, retorna la energía recibida en fracciones y en frecuencias de luz visible. Luego retorna toda la energía recibida pero en luz visible; eso es la fluorescencia (pdp, 3/jul./2015, Fluorescencia, https://paolera.wordpress.com/2015/07/03/fluorescencia/).

Durante mucho tiempo, se observó un resplandor verdoso sobre la superficie terrestre sin conocer su origen. De hecho, fue fotografiado por la Estación Espacial Internacional.

Luminiscencia vista desde el Espacio – Imagen en Wikipedia, crédito: NASA.

En realidad podría observarse en el cielo nocturno aunque no siempre. En raras ocasiones, en una noche sin Luna y con un cielo muy limpio, podría llegar a apreciarse como se registró en la época de Plinio el Viejo en el 132 antes de Cristo.

El misterio llegó a su fin.
Ese resplandor o luminiscencia se debe a un proceso parecido a la fluorescencia.
La luz ultravioleta del Sol, interactúa con las moléculas de Oxígeno en la atmósfera pudiendo llegar a “romperlas”. Cuando se recombinan, devuelven la energía recibida en forma de luz visible.
Esa luminiscencia es muy débil para ser observada durante la noche, se la aprecia desde la visión global que se tiene desde el Espacio.
Pero bajo ciertas condiciones, el “apilamiento” de ondas atmosféricas puede amplificar la intensidad de este resplandor y volverlo notable como sucedió en la época de Plinio.

Referencia:

Fuente:

pdp.

El agua en la Luna.

No es novedad la idea de agua en la Luna.
Hace ya un tiempo, se analizó las piedras Lunares traídas por las misiones Apollo y se encontró en ellas una relación Hidrógeno – Deuterio igual a la hallada en los océanos Terrestres.
Ese agua (sus moléculas) está encerrada en los minerales del terreno Lunar, por eso nunca fue observada.
Se estima que bajo la corteza Lunar habría tanta agua como en al manto superior de nuestro Planeta.
El agua de la Luna habría provenido de la Tierra, de cuando ésta fue impactada y de las esquirlas se formó nuestro satélite natural. (pdp, 15/jun./2010, Más agua en la Luna, https://paolera.wordpress.com/2010/06/15/mas-agua-en-la-luna/), (pdp, 19/dic./2013, El agua de la Luna provino de la Tierra, https://paolera.wordpress.com/2013/12/19/el-agua-de-la-luna-provino-de-la-tierra/).

Pero hay evidencias de agua en la superficie de las regiones cercanas al Sur Selenita.
En algunos cráteres, se encontró una capacidad de reflexión de la luz mayor que en otros. En esos mismos cráteres, la temperatura es consistente con la posible existencia de hielos de agua y con que puedan perdurar.

Estos hielos en cráteres de impacto, bien podrían haber sido depositados por objetos helados como los fragmentos de cometas.

Fuente:

pdp.

Estamos afectando el Espacio y su clima.

Nosotros no sólo afectamos el Planeta, también afectamos el clima del Espacio.
Recordemos que el Sol emite plasma, partículas atómicas como electrones y protones, conocido como viento Solar. Hay épocas de mayor viento Solar, lo que domina lo conocido como clima del Espacio, ya que esto está relacionado con tormentas geomagmnéticas en la Tierra. Ese plasma es capturado por el campo magnético terrestre y desviado a los polos magnéticos, cercanos a los geográficos, generando en la atmósfera de esas regiones las conocidas Auroras. Éstas son más intensas en épocas de tormentas geomagnéticas cuando hay gran actividad y viento Solar.
Algunas de esas partículas quedan retenidas en regiones llamadas cinturón de Van Allen. Son dos, ambas en forma de anillo (solenoide), una más alejada que la otra. Se las llama cinturón de radiación, porque las partículas allí atrapadas emiten radiación por estar sometidas a fuerzas del campo magnético terrestre (Wikipedia, Cinturones de Van Allen, https://es.wikipedia.org/wiki/Cinturones_de_Van_Allen).
Tanto el viento Solar como esas partículas, perjudican a los satélites y no son buenos para los seres humanos. Por suerte nos protege al campo magnético de la Tierra.
Pero estamos alterando ese ambiente Espacial.

En los años ‘60, las potencias mundiales detonaron armas nucleares en la alta atmósfera. Esas detonaciones siguen los mismos procesos por los que el Sol emite viento Solar. Luego, se generaron partículas radiactivas, las que al retornar a la Tierra colaboraron con el aumento de cáncer en esas regiones. Quizás en algún momento, esto sea un “marcador” del Antropoceno (la época de los Humanos).
Más. Algunas de esas partículas quedaron atrapadas en regiones del campo magnético terrestre, creando un cinturón similar al de Van Allen. Éstas, pueden colaborar con tormentas geomagnéticas e incluso averiar satélites, hasta se observaron Auroras en el Ecuador.

Pero hay algo bueno.
Las señales de radiotransmisores, sobre todo las de baja frecuencia, portan su propio campo magnético. Al salir de la atmósfera, deflectan o desvían al Espacio muchas de esas partículas que no son buenas para nosotros.

Referencia:

Funete:

pdp.

 

Los ríos en la Tierra, Marte y Titán: sus diferencias.

Además de la Tierra, hay cauces de ríos en Marte y en Titán, la mayor luna de Saturno.
Veamos sus diferencias.

Left to right: River networks on Mars, Earth, and Titan. Researchers report that Titan, like Mars but unlike Earth, has not undergone any active plate tectonics in its recent past.

Ríos en Marte (izq.), Tierra (centro), Titán (der.) – crédito: Benjamin Black/NASA/Visible Earth/JPL/Cassini RADAR team. Adapted from images from NASA Viking, NASA/Visible Earth, and NASA/JPL/Cassini RADAR team

En Marte, los ríos se han secado. Sus cauces no se deben al movimiento de placas que generan una topografía donde las diferentes alturas encaminan las aguas como en la Tierra.
En Marte, esos cauces por donde fluyó agua alguna vez, se formaron en la juventud del Planeta con la colaboración de la actividad volcánica e impactos de asteroides.

En Titán, los ríos tienen flujo pero no de agua. Son de Metano. Titán tiene clima debido a su movimiento en torno a Saturno; eso hace que ofrezca diferentes “caras” al Sol. Sus nubes de Metano llueven alimentando ríos y lagos. En Titán hay un ciclo del Metano similar al del agua en Casa. En este caso, su topografía se debe a variaciones en el espesor de los hielos de su corteza. Éstos se ven afectados por el acercamiento y alejamiento de Titán a Saturno a lo largo de su translación. En ese proceso, la luna siente tirones que la “amasan” aumentando su temperatura interior por el trabajo de las fuerzas involucradas. Eso ayuda a la erupción de material (lodo y chorros de líquido) por fracturas (pdp, Titán, https://paolera.wordpress.com/tag/titan/).

Referencia:

Fuente:

pdp.