Archivo de la categoría: Geofísica

La curiosa relación rotación – terremoto.

Los terremotos se deben a movimientos de las placas tectónicas (https://es.wikipedia.org/wiki/Placa_tect%C3%B3nica).
Esos movimientos son permanentes, por lo que siempre hay terremotos; lo que sucede es que por lo general son muy suaves. Recién cuando los movimientos de las placas son capaces de almacenar energía y luego moverse bruscamente y rasgar la corteza terrestre, ahí tenemos los terremotos más apreciables.

Fotografía de la Tierra en la que se ven América del Norte y del Sur, los océanos y unos remolinos de nubes.

Imagen de la Tierra crédito NASA, Observatorio de Clima del Espacio Profundo.

Por motivos astronómicos la Tierra va frenando su rotación. Se debe a mareas gravitatorias ejercidas por el Sol y la Luna sobre las masas de agua.
Pero dentro de ese proceso, hay variaciones menores de aumento y disminución de esa rotación de origen Terrestre, digamos de tipo Geofísicos.
En esas variaciones se producen encogimientos y estiramientos del Ecuador Terrestre.
Si se comparan las “tablas” de esas variaciones con las de movimientos sísmicos, hay una interesante correlación: cuando la Tierra frenó su rotación, hubo terremotos.
Aparentemente, en esas disminuciones de rotación se producen encogimientos Ecuatoriales que obligan a las placas tectónicas a aumentar su mutua fricción, ya que no son de fácil compresión. Esto produciría terremotos. Lo interesante es que no se necesitan grandes frenados para producir notorios terremotos.
Si bien hay que investigar más, podría ser que cuando la Tierra apura un poco su rotación, eso alcanza para centrifugar y separar las placas. En una disminución de la rotación, la gravedad puede contraer el tamaño Ecuatorial y hacer que las placas choquen. Todo es un sutil proceso relacionado con la masa de la Tierra.

Por supuesto que esto impacta en los lugares donde las placas están bajo un gran “stress”, donde las posibilidades de terremotos son mayores.
Con nuestro actual entendimiento de los terremotos no podemos predecirlos, y hasta que esta relación rotación – terremoto no esté bien entendida, no se podrá predecir movimientos sísmicos por este mecanismo.

Referencia:

pdp.

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Primer Atlas de Ceres.

La Astronomía estudia los objetos celestes obviamente a la distancia.
Eso hace que se desarrollen estrategias y técnicas para hacer esos estudios sin “tocar” el objeto. Pero cuando enviamos una sonda, de alguna forma estamos llegando hasta ahí y el objeto pasa al campo de la Geofísica.
Igualmente, en ciertos estudios el objeto sigue siendo observado por los astrónomos desde Casa.
Este es el caso de la Luna, de los planetas del Sistema Solar, y ahora de cuerpos menores; entre ellos: el protoplaneta Ceres (pdp, 6/ene./2016, Ceres sería un protoplaneta, https://paolera.wordpress.com/2016/01/06/ceres-seria-un-protoplaneta/).

Desde marzo del 2015, la sonda Dawn de NASA lo está observando y lo que antes era un punto de luz en el telescopio, hoy ya tiene su Atlas desde junio del 2015.

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Atlas de Ceres crédito de NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Referencia:

Fuentes:

pdp.

 

Nakhla y los Nakhlites.

En Egipto, por la mañana del 28 de junio del 1911, un meteorito explotó en el cielo en las afueras de El Cairo, en la villa El Nakhla.
Incluso se llegó a asegurar que un fragmento de esa roca mató a un perro.
Al meteorito se lo bautizó como Nakhla (https://en.wikipedia.org/wiki/Nakhla_meteorite).
Con el tiempo, se hallaron rocas “hermanas” de Nakhla, digamos… Nakhlites (¿o Nakhlitas?) (https://en.wikipedia.org/wiki/Nakhlite).

Por su estructura y composición se determinó que se formaron en un ambiente volcánico y que son propias de Marte. Luego, habrían sido originadas de un impacto meteórico contra un volcán marciano.

File:Nakhla meteorite.jpg

Fragmentos de Nakhla. Imagen publicada en Wikipedia crédito de NASA.

Cuando un meteorito impacta en Marte, las rocas que se disparan del suelo por el choque, pueden alcanzar velocidades que les permita escapar del Planeta. Esas esquirlas vagan por el espacio interplanetario hasta que se dan las condiciones para que sean atraídas por la Tierra y caigan en Ella.
Por su edad, los Nakhlites estuvieron mucho tiempo en el Espacio antes de caer en Casa.
Los volcanes en Marte tienen un gran tamaño, lo que indica el tiempo que estuvieron activos. Por ejemplo: el Monte Olimpo es el volcán más grande de todo el Sistema Solar.

Los Nakhlites pudieron haberse formado en diferentes impactos o en un mismo gran choque de una roca del Espacio contra un volcán.

Referencia:

Fuente:

pdp.

¿La vida en la Tierra se dio antes de lo pensado?

Los estromatolitos son estructuras minerales que se formaron gracias a bacterias de los mares poco profundos (https://es.wikipedia.org/wiki/Estromatolito).
Nuestro Planeta tiene unos 4500 millones de años y hace 3800 millones de años habría finalizado el bombardeo pesado tardío (BPT), época en la que la naciente Tierra sufrió el impacto de objetos, muchos de ellos de gran tamaño.

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Ilustración del aspecto de la Tierra en la época del BPT – Crédito de NASA.

Se pensaba que en ese entonces, la Tierra aún solidificándose, se esterilizaba de cualquier forma de vida en ese infierno de llamas y altas temperaturas.

Se hallaron estromatolitos de 3700 millones de años de antigüedad, de apenas luego de terminado el BPT. También se descubrieron microfósiles en Canadá, de 3950 millones de años atrás. Eso ubica a aquellos microbios en pleno BPT.
Hay cierto escepticismo por parte de algunos científicos. De confirmarse la edad de esos microfósiles, nuestro Planeta no se habría esterilizado en aquella época de su vida, y más, sería altamente probable que los objetos caídos hayan colaborado con la aparición de vida en Casa.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Volcanes bajo el hielo Antártico.

En la Antártida hay volcanes dormidos como el Monte Erebus y el Sidley.

The summit of Mt. Erebus. (Credit: Wikimedia Commons)

Cumbre del Mte. Erebus – Imagen Wikipedia Commons.

La forma de “conos” rocosos que los caracterizan, se deben a la acumulación de roca fundida expulsada y acumulada a su alrededor. Por eso guardan una relación característica entre su altura y su ancho.
A través de estudios de radar, se buscaron estructuras rocosas que mantengan esa relación. Así se hallaron más de 100 volcanes bajo el hielo, de los cuales hay 91 previamente desconocidos.

Que los volcanes antárticos no estén actualmente activos, no es sinónimo de que la Antártida no esté geológicamente viva. Hay evidencias de flujos de calor bajo la capa de hielo.
El Monte Erebus estuvo activo durante poco más de un millón de años y nada asegura que no despierte algún día.

Actualmente la capa de hielo Antártico es de 1 a 2 Kms. de espesor. Si sigue adelgazando, la presión por el peso del hielo sobre la boca de los volcanes bajo el hielo disminuirá favoreciendo la liberación de gases. Eso ayuda al derretimiento de la roca y estimula las erupciones. Esto derretirá más hielo, lo que favorecerá a la aparición de más erupciones y así comienzará un ciclo de realimentación.

Referencia:

Fuentes:

pdp.

“Airglow”: la luminiscencia nocturna.

La fluorescencia en un proceso por el cual un átomo recibe energía no visible (ultravioleta) y la retorna en forma visible.
Cuando el átomo recibe energía ultravioleta, la absorbe, se excita, la retorna y se des-excita. Es decir que retorna la energía tal como la recibió en cantidad y frecuencia (o color).
Pero a veces, puede des-excitarse escalonadamente. En ese caso, retorna la energía recibida en fracciones y en frecuencias de luz visible. Luego retorna toda la energía recibida pero en luz visible; eso es la fluorescencia (pdp, 3/jul./2015, Fluorescencia, https://paolera.wordpress.com/2015/07/03/fluorescencia/).

Durante mucho tiempo, se observó un resplandor verdoso sobre la superficie terrestre sin conocer su origen. De hecho, fue fotografiado por la Estación Espacial Internacional.

Luminiscencia vista desde el Espacio – Imagen en Wikipedia, crédito: NASA.

En realidad podría observarse en el cielo nocturno aunque no siempre. En raras ocasiones, en una noche sin Luna y con un cielo muy limpio, podría llegar a apreciarse como se registró en la época de Plinio el Viejo en el 132 antes de Cristo.

El misterio llegó a su fin.
Ese resplandor o luminiscencia se debe a un proceso parecido a la fluorescencia.
La luz ultravioleta del Sol, interactúa con las moléculas de Oxígeno en la atmósfera pudiendo llegar a “romperlas”. Cuando se recombinan, devuelven la energía recibida en forma de luz visible.
Esa luminiscencia es muy débil para ser observada durante la noche, se la aprecia desde la visión global que se tiene desde el Espacio.
Pero bajo ciertas condiciones, el “apilamiento” de ondas atmosféricas puede amplificar la intensidad de este resplandor y volverlo notable como sucedió en la época de Plinio.

Referencia:

Fuente:

pdp.

El agua en la Luna.

No es novedad la idea de agua en la Luna.
Hace ya un tiempo, se analizó las piedras Lunares traídas por las misiones Apollo y se encontró en ellas una relación Hidrógeno – Deuterio igual a la hallada en los océanos Terrestres.
Ese agua (sus moléculas) está encerrada en los minerales del terreno Lunar, por eso nunca fue observada.
Se estima que bajo la corteza Lunar habría tanta agua como en al manto superior de nuestro Planeta.
El agua de la Luna habría provenido de la Tierra, de cuando ésta fue impactada y de las esquirlas se formó nuestro satélite natural. (pdp, 15/jun./2010, Más agua en la Luna, https://paolera.wordpress.com/2010/06/15/mas-agua-en-la-luna/), (pdp, 19/dic./2013, El agua de la Luna provino de la Tierra, https://paolera.wordpress.com/2013/12/19/el-agua-de-la-luna-provino-de-la-tierra/).

Pero hay evidencias de agua en la superficie de las regiones cercanas al Sur Selenita.
En algunos cráteres, se encontró una capacidad de reflexión de la luz mayor que en otros. En esos mismos cráteres, la temperatura es consistente con la posible existencia de hielos de agua y con que puedan perdurar.

Estos hielos en cráteres de impacto, bien podrían haber sido depositados por objetos helados como los fragmentos de cometas.

Fuente:

pdp.