Archivo de la categoría: Astronomía

Imágenes finales tomadas por Rosetta (aquí está Philae)

Siempre quise saber cómo era la superficie de un cometa y Rosetta me la mostró (https://es.wikipedia.org/wiki/Rosetta_(sonda_espacial)).
Esta sonda visitó el cometa 67P/C-G (https://es.wikipedia.org/wiki/67P/Churyumov-Gerasimenko) en 2014 luego de 10 años de viaje, mostrándonos su forma bilobular o de patito de hule.

File:Comet 67P on 19 September 2014 NavCam mosaic.jpg

 Mosaico de cuatro imágenes tomadas por la cámara de navegación de Rosetta (NavCam) el 19 de septiembre de 2014 a una distancia de 28,6 km del centro del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Imagen publicada en Wikipedia crédito de ESA/Rosetta/NAVCAM.

Hoy, 21 de junio del 2018, solsticio de invierno para el Hemisferio Sur, la Agencia Espacial Europea (ESA) publica imágenes obtenidas por Rosetta, incluso una donde se encuentra la sonda Philae; el módulo de descenso que el 12 de noviembre del 2014 falló en posarse sobre el cometa en forma satisfactoria.

Imagen crédito de ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

En esta imagen, la vista está dominada por una estructura de forma cuasi rectangular. Se trata de un pedazo de la estructura en capas (estratificada) del cometa.
Esta imagen, con una resolución de casi 5 cm. por pixel a una distancia de 2,5 Km., fue tomada por el 30 de agosto del 2016 y en ella puede verse a Philae.

Imagen crédito de ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA

Lo que se observa es una “pata” de Philae volcado sobre uno de sus lados.

 

Video: Rosetta’s final images.

European Space Agency, ESA

Publicado el 21 jun. 2018.
Fuente:

pdp.

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La erosión en la Luna.

La erosión es un sutil proceso de desgaste.
Las partículas en los extremos puntiagudos y en filosas crestas, se encuentran en un equilibrio inestable. Son las primeras en desprenderse ante la menor acción ejercida sobre ellas, por ejemplo, por parte del flujo de algún fluido como ser agua o masas de aire.

En planetas como el Nuestro hay erosión que modifica el suelo. Ese trabajo está dado principalmente por el viento. Por este motivo, los cráteres en la Tierra no sólo son pocos comparados con otros miembros del Sistema Solar, sino que también están erosionados por el viento y disimulados por la vegetación y la acción de los terremotos y vulcanismo.

En la Luna no hay viento, pero sí hay erosión y lunamotos; ambos modificadores del suelo.
La erosión está ejercida por la acción de micrometeoritos y las partículas del viento Solar, los que impactan y desplazan a las partículas del fino polvo Lunar.
Si bien ese proceso es muchísimo más lento que en Casa, en la Luna no hay apuro, allí, estos agentes tienen todo el tiempo necesario.
Los lunamotos están causados por la acción gravitatoria entre la Luna y Nosotros, sobre todo en épocas de máximo acercamiento (periastro). Éstos se encargan de mover el suelo reacomodando todo lo que se pueda mover, lo que a su vez rellena los pequeños cráteres.
Los grandes impactos no sólo producen un cráter, sino que también pueden producir sacudones en el terreno, lo que al igual que un lunamoto, reacomoda material liviano.

En imágenes obtenidas por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) se observan cráteres de diferentes edades y por lo tanto erosionados de manera distinta. Los cráteres más “frescos” suelen tener sus picos centrales más finos (pdp, 21/ago./2015, Algo sobre la formación de los cráteres de impacto, https://paolera.wordpress.com/2015/08/21/algo-sobre-la-formacion-de-los-crateres-de-impacto/). Pero en general, hay regiones donde la erosión es mayor que en otras. Eso implica que en ellas, el material es más liviano y susceptible al proceso de erosión y reacomodamiento; por ejemplo, el valle Taurus-Littrow.

Imagen del valle Taurus-Littrow donde hay cráteres erosionados. Arriba a la derecha se aprecia el cráter Clerke – Crédito:  NASA/GSFC/Arizona State University.

Se estima que la erosión en la Luna está entre 0,0006 cm al año y 0,000001 cm anuales.

Referencia:

Fuentes:

pdp.

La atmósfera de Venus afecta su rotación.

Cuando el viento (masas de gases en movimiento) sopla sobre un terreno no liso, se producen ondulaciones.
Eso se observa en la Tierra. Al soplar viento sobre montañas, las masas de aire se elevan y descienden formando ondas, las que se observan modulando nubes (pdp, 15/dic./2014, Ondas de barco en las nubes, https://paolera.wordpress.com/2014/12/15/ondas-de-barco-en-las-nubes/). Estas ondas pronto de desvanecen.

En Venus las cosas son distintas.
Allí, la atmósfera es mucho más densa. La atmósfera Venusina forma ondas al desplazarse sobre las elevaciones del Planeta. Pero en este caso, estas ondas son mucho mayores, abarcan grandes regiones de la atmósfera de Venus y no se desvanecen fácilmente.

Venus's atmosphere

Ondas en la atmósfera de Venus que abarcan regiones que casi van de un polo al otro – Crédito: Japanese space agency’s Akatsuki spacecraft.

El Planeta rota a razón de una revolución cada 240 días Terrestres aproximadamente. Su atmósfera lo hace en unos 4 días Nuestros. Esa diferencia de rotación hace que la densa atmósfera Venusina realice trabajo sobre las montañas de Planeta. Empuja de un lado y del otro ejerce succión; luego es capaz de alterar la rotación de Venus en el orden de algunos minutos diarios.
Este mecanismo sería el responsable de las alteraciones en la rotación observada en Venus, además de la acción de las mareas gravitatorias ejercidas por el Sol.

 

Referencia (con enlace a la fuente completa)

Fuente:

pdp.

 

 

Detección de un AN de masa intemedia en galaxia lenticular.

Los agujeros negros (ANs) son regiones del espacio donde hay tanta gravedad que no puede escapar ni la luz.
La radiación que se detecta de ellos, se debe a la materia que les cae en forma de remolino. En ese proceso, ésta autofricciona, se recalienta y emite energía. Luego, lo que observamos del AN es la radiación originada en sus vecindades cuando en él precipita materia.
Dentro del AN, hay un objeto muy masivo y colapsado conocido como estrella de Planck, ya que son el producto del colapso de una estrella masiva. Ésta, puede ser menor al tamaño del AN que genera, ya que puede seguir colapsando luego de producirlo; pero eso no lo podemos advertir ya que dentro del AN, nada se deja ver.

Los hay de masas estelares y supermasivos. Se piensa que también los debe haber de masas planetarias, los cuales aún no fueron detectados. Pero hay ANs de masa intermedia (pdp, 28/abr./2017, Agujero negro de masa intermedia en NGC 6624, https://paolera.wordpress.com/2017/04/28/agujero-negro-de-masa-intermedia-en-ngc-6624/).
No se los detecta muy seguido debido a que suelen estar dentro de un cúmulo de estrellas, generalmente globular, donde ya no hay materia que les proporcione “alimento” e irradie en el proceso de acreción de esa materia.
Pero si en el cúmulo, donde la cantidad de estrellas implica una gran densidad estelar, una estrella pasa cerca del AN, éste podría desgarrarle gravitacionalmente materia, la que, al caer en él, produciría energía detectable.
Pues eso es lo que ocurrió en una galaxia lenticular catalogada como 6dFGS gJ215022.22-055059. En su parte exterior, a una distancia del centro proyectada contra el cielo de unos 40 mil años luz, se detectó una fulguración de rayos X catalogada como 3XMM J215022.4-055108.

Imagen óptica de la galaxia lenticular donde se superpuso la fuente de rayos X debida a un AN de masa intermedia (abajo y a la uquierda) – Crédito NASA/ESA/Hubble/STScI; X-ray: NASA/CXC/UNH/D. Lin et al.

Por sus características, corresponde a un AN de masa intermedia, de unas 50 mil masas como la de nuestro Sol, el que habría consumido materia desgarrada de una estrella que se acercó demasiado.

 

Referencia:

Fuente:

 

El recalentamiento Lunar.

Los objetos astronómicos son aquellos que se estudian a la distancia.
Cuando llegamos a ellos de alguna forma, pasa al campo de la Geofísica (o se lo comparte con ella). Ese es el caso de la Luna, entre otros tantos objetos.
Cuando llegamos allá, dejamos una serie de instrumentos que enviaban a Casa datos de la Luna; en particular de su superficie y sub-superficie. Desde el año 1971 hasta el ‘77 se recopiló información de esos instrumentos, mucha de la cual se perdió en… un error Humano. Por suerte se pudo recuperar algunos datos hasta el año ‘74 y se encontró que la temperatura en las regiones donde alunizaron las misiones Apollo 15 y 17 aumentó unos 2ºC.
¿Qué pasó que antes y después de nuestra visita aumentó la temperatura en la superficie y sub-superficie Lunar?
Bien, pasó precisamente el Hombre.

Imagen del sitio de alunizaje de la misión Apollo 17. Se observan claramente los rastros dejados por los astronautas como marcas obscuras en la superficie. Crédito: Orbitador de Reconocimiento Lunar – NASA.

El suelo Lunar está cubierto de regolitos; polvo y pedregullo capaz de reflejar la luz Solar al espacio (https://es.wikipedia.org/wiki/Regolito).
Cuando los astronautas caminaron y trabajaron en la superficie, desplazaron ese material del suelo, dejando expuesto material obscuro. Ese material, como obscuro que es, absorbe energía Solar y eso hace que aumente la temperatura en esas regiones.

Referencias:

Fuente:

pdp.

Luz intracumular en cúmulos de galaxias.

Las galaxias son las mayores estructuras estelares.
Ellas, a su vez, se reúnen en cúmulos de galaxias y éstos en súper cúmulos. Dentro de los cúmulos galácticos, puede haber material intracumular o intergaláctico.
En algunos cúmulos, se ha observado un exceso de luz intracumular debida a la presencia de estrellas “sueltas”, estrellas no ligadas a galaxias del grupo.
Aún se discute el origen de esas estrellas.

mooLuz

Imagen del cúmulo de galaxias MOO J1014+0038 en el que se detecta luz intracumular – publicada en el trabajo de Jongwan Ko and M. James Jee

Si bien existen estrellas de alta velocidad capaces de escapar de una galaxia, no son tantas como llenar el espacio intergaláctico con luz intracumular. Se piensó que pueden ser estrellas arrancadas de galaxias en sus interacciones gravitacionales. Pero en ese caso, los cúmulos más evolucionados, tuvieron tiempo de experimentar más encuentros entre sus galaxias componentes y tendrían que tener más luz intracumular dada por mayor cantidad de estrellas sueltas. Eso no se observa.
Parece, aunque eso contradice estudios previos, que esas estrellas se habrían formado en el espacio intergaláctico en un breve lapso de tiempo durante la juventud del cúmulo.

Fuente:

  • arXiv:1806.02687v1 [astro-ph.GA] 7 Jun 2018, EVIDENCE FOR THE EXISTENCE OF ABUNDANT INTRACLUSTER LIGHT AT Z = 1.24, Jongwan Ko and M. James Jee.
    https://arxiv.org/pdf/1806.02687.pdf

pdp.

Tierra – Luna, esa linda relación.

El principio Newtoniano de acción y reacción nos dice que en la Naturaleza las fuerzas se dan de a pares (https://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_de_Newton#Tercera_ley_de_Newton_o_principio_de_acci%C3%B3n_y_reacci%C3%B3n).
Luego, cuando un cuerpo perturba gravitacionalmente a otro, el perturbado responde de la misma manera sobre el perturbador y así, ambos resultan mutuamente perturbados. Eso se da en la relación Tierra – Luna.

Los días se alargan a medida que la Luna se aleja de la Tierra

La Luna y el planeta Tierra (mikiell / Getty Images/iStockphoto)

Nuestro Satélite natural colabora gravitacionalmente con las mareas en la Tierra, no sólo en las oceánicas sino también terrestres. Además, la Luna es un regulador del clima por impedir, gravitacionalmente, el extremo bamboleo del eje de rotación de la Tierra, cosa que produciría bruscos cambios climáticos (pdp, 05/feb./2014, La Luna como reguladora…, https://paolera.wordpress.com/2014/02/05/la-luna-como-reguladora-del-clima-en-la-tierra/).

Pero hay otros efectos entre ambos objetos.
La mutua acción gravitatoria entre ambos hace que la translación de la Luna vaya disminuyendo. Al igual que el patinador, que al girar sobre sí mismo, se frena cuando extiende los brazos (conservación del impulso angularhttps://es.wikipedia.org/wiki/Momento_angular); la Luna se aleja de Nosotros. Al año 2018, ese alejamiento de casi 4 cm. (3,82 cm.) anuales.
A cambio, la Tierra se ve frenada en su rotación diurna. El día se alargó 18 horas en los últimos 1400 millones de años (¿se imaginan un día de 6 hs.?); algo así como 2 milésimas de segundos cada 100 años.

Referencia:

Fuente:

pdp.