I/2017 U1 no es artificial de origen extraterrestre.

Cuando observamos algo que nos sorprende, tratamos de explicarlo y a veces recurrimos a lo que nos gustaría que suceda para que eso se dé.
Por ejemplo, antiguamente se decía que era obra de Dios, y cuando la Ciencia lo explicaba muchos se molestaban. Dicho sea de paso, pienso que explicar la obra de Dios no es atentar contra Él, sino resaltar su capacidad. Pero eso es otro tema que si les interesa lo expuse en este post: ¿Ciencia o Religión?, https://paolera.wordpress.com/2010/09/14/ciencia-o-religion/.

En los tiempos modernos que nos tocan vivir, son los extrraterrestres lo que suelen ser los responsables de las maravillas descubiertas; como si los antiguos hayan sido inútiles
En el caso de los descubrimientos astronómicos también, y si no, recordemos los sucedido con la estrellas de Tabby (entre tantas otras cosas), donde sus extrañas variaciones de luz fueron atribuidas por muchos a extra terrestres construyendo una mega-estrutura a su alrededor; lo que es muy remotamente probable. Pero es más factible que se trate de nubes de escombrosa su alrededor (pdp, La estrella de Tabby, https://paolera.wordpress.com/tag/estrella-de-tabby/).

Ahora le tocó el turno a I/2017 U1 (Oumuamua para los amigos), el asteroide interestelar que recién nos visitara (pdp, 22/nov./2017, Detalles finales de I/2017 U1, https://paolera.wordpress.com/2017/11/22/detalles-finales-de-i-2017-u1/). Con su forma alargada, a muchos nos recordó a Rama, la nave extraterrestre de la novelo de ficción científica Cita con Rama de Arthur C. Clarke de 1972 (https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_con_Rama).

oumuamua_artwork

Ilustración de I/2017 U1 crédito de ESO/M. Kornmesser

Pues bien, una nave alienígena en desuso, o chatarra espacial de otro mundo, tiene otras características además de su trayectoria inusual y su forma posiblemente alargada.
Un artefacto artificial se muestra como un artefacto artificial sin lugar a dudas.

A Saturn V third stage like the one discovered adrift in 2002. If something like this arrives from deep space, we will know. (Credit: NASA)

Etapa de cohete Saturno V descubierta a la deriva en 2002 – Crédito: NASA.

Nosotros ya hemos observado chatarra espacial. La luz del Sol se refleja en esos objetos penetrando un poco su superficie. Así, el análisis espectrográfico de su luz nos indica la presencia de aluminio y substancias químicas, en este caso relacionadas con la pintura. De hecho, así se supo la naturaleza de objetos orbitándonos, los que resultaron ser etapas desechadas de misiones espaciales.

El análisis de Oumuamua mostró las características de un asteroide de clase D, rico en Carbono, con una superficie atacada por los rayos cósmicos (posiblemente obscurecida y endurecida) durante la enorme cantidad de años vagando por el espacio. De ser exo-chatarra, su brillo sería algo más similar al dado por la reflexión de la luz en las metálicas superficies pulidas de la chatarra espacial, como sucede con la que nos rodea expuesta a las inclemencias del espacio.

Es muy probable que otros objetos de su tipo ya nos hayan visitado y nos hayamos perdido esa visita por no disponer de la tecnología que recién ahora tenemos.
Es muy difícil que el primero en su tipo descubierto, sea una inerte nave espacial de otro mundo disfrazada de asteroide (o al menos que ese aspecto).
Más, a partir de éste, es probable que hallemos más objetos provenientes del espacio interestelar que nos generen una familiaridad con ellos que despejen las dudas de su naturaleza.

Referencia:

Fuente:

pdp.

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