Sobre el Planeta X (a enero del 2015).

Ilustración del Planeta X en el cinturón de Kuiper. Crédito de NASA/JPL-Caltech.

Primer detalle: El nombre de Planeta X, es el nombre provisorio que se le da a un planeta hasta que la Unión Astronómica Internacional lo bautice definitivamente.

Segundo detalle: Un modelo, es un sistema de elementos, una o varias fórmulas (expresiones) que explican el comportamiento de un sistema real. Por ejemplo, nadie vio un átomo (no sabemos si es rojo o tiene pelos – Ana “Titina” Mocoroa – ), pero el modelo de una pelotita de carga positiva rodeada de otras de carga negativa, explica y hasta predice su comportamiento.
Para que un modelo sea definitivo, obviamente debe reproducir la realidad y para eso debe estar respaldado por las evidencias experimentales o empíricas.
Es más, debe estar basado en la menor cantidad de suposiciones, ya que, si se deben cumplir muchas condiciones para su validez (o funcionamiento), menos real y posible será.

Últimamente mucho se está hablando del Planeta X, un trans-neptuniano, en el cinturón de Kuiper, con una masa al menos como de La Tierra, allí, donde viven Plutón, Sedna y otros.
En este aspecto hay dos casos que analizar y aclarar.

Primer caso: El sistema Solar tiene un final, no es infinito. Ese final puede ser de dos tipos. Puede ser abrupto, es decir que termina “de golpe” a una determinada distancia del Sol; o sea que existe un indiscutible último objeto. El otro final puede ser tenue, paulatino; es decir que el Sistema Solar termina a una distancia del Sol que es el promedio de varias distancias, de varios objetos que se alejan y se acercan al Sol en órbitas muy estiradas. En este último caso, no hay un último objeto sino que, hay varios objetos donde unos penetran en las órbitas de otros compartiendo la propiedad de ser el último en diferentes épocas.
Según un modelo de Sistema Solar, entre un tipo final y el otro, la diferencia está dada por al menos un planeta de tipo terrestre; no más grande, ya que en ese caso debería haber sido observado.
Para algunos, este trabajo aseguraba la existencia del Planeta X.
Pero no, es sólo un modelo (o teoría) según el cual la existencia de ese planeta depende de cómo termine en Sistema Solar.

Segundo caso: Se sabe que los objetos se perturban entre ellos de manera gravitacional. Los objetos del cinturón de Kuiper, muestran órbitas alargadas, con grandes inclinaciones, donde muchas de ellas se cruzan. Con lo que se sabe del Sistema Solar (y hay mucho que no sabemos), esto puede deberse a la existencia de algunos planetas grandes en esa región, no mucho, ya que en ese caso deberían haber sido observados. Pero esto no implica que existan. Pueden existir, como no, según se den las condiciones supuestas. Puede ser que se esté dando (o se haya dado) algo cuyo mecanismo aún no conocemos o no imaginamos.

No olvidemos algo. Cuando se suponía que debía existir el Planeta X capaz de perturbar la trayectoria de los exteriores, se pudo constatar que sus masas estaban mal calculadas. Con los valores correctos de estas masas, no hizo falta del Planeta X para explicar correctamente el movimiento de estos planetas.

La última palabra la tendrá la observación y el descubrimiento de esos objetos.

Referencias:

Fuente:

pdp.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s