Archivo mensual: enero 2015

ABRACADABRA, su origen.

Abracadabra, es una palabra muy conocida y relacionada con la magia. Su origen se remonta a la antigua Roma, a la época de un médico llamado Quintus Serenus Sammonicus.
Entre sus trabajos, hay muchas formas de curar dolencias y enfermedades como la malaria. Entre los métodos de curación, estaba el de escribir la palabra ABRACADABRA, repetirla cada vez con una letra final menos, así hasta llegar a una letra, la A.
Luego había que enrollar el papel donde se escribió, rodearlo con tela de lino y colgarlo del cuello.

Fuentes:

pdp.

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Parhelios en Austria.

Cuando en la atmósfera hay partículas de hielo, se producen halos de luz solar conocidos como parhelios [1]. Estos pueden ser de diferentes formas dependiendo de la orientación y forma de esas partículas. Pueden ser circulares, tangenciales y hasta pueden convivir de diferentes formas en un mismo evento.

En este video tomado por K. Centergren en Austria, se puede ver un caso de convivencia de varios tipos de halos.

Se utilizó un drone (artefacto volador controlado remotamente), un cuadracóptero en este caso, para captar las imágenes desde cierta altura. En ellas, se dan pequeños chispazos blancos. Eso es ruido generado por partículas atómicas provenientes del cielo en forma de rayos cósmicos. Cuando impactan en el detector de la cámara, dejan su energía generando esas chispas de luz blanca.

Referencias:

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Parhelio

Fuente:

pdp.

Kepler-444, un sistema de 5 exoplanetas viejos, del tamaño de Marte y posiblemente de origen extragaláctico.

Alrededor de la estrella Kepler-444 se descubrieron 5 planetas.
Lo interesante (como si esto no lo fuera) son varios detalles al respecto. La estrella es un sistema triple. Dos estrellas girando entre ellas, de tipo M, más pequeñas que el Sol y más anaranjadas, giran (a su vez) alrededor de otra estrella de tipo K.
Los planetas están alrededor de esta estrella que resulta ser la principal del sistema. Ella y sus planetas, tienen 11 mil millones de años de edad; nuestro Sol (y todo el sistema, Tierra incluida) tiene algo más de 4 mil millones de años, no llega ni a la mitad de edad de este sistema. Esto convierte al sistema en una verdadera reliquia, un sistema realmente viejo, lo que demuestra que hay planetas de semejante edad; o sea que los planetas se vienen formando hace 7 mil millones de años alrededor de estrellas de primera generación.
Los cinco planetas tienen tamaños cercanos a la mitad del tamaño de la Tierra, del orden de Marte. Es muy difícil que tenga gigantes gaseosos ya que, de tenerlos, habrían sido descubiertos.
El mayor de ellos tiene 0,7 veces el tamaño del nuestro.
Todos están muy cercanos a la estrella hospedante, sus órbitas caben dentro de la órbita de Mercurio, de tal manera que cumplen una revolución alrededor de ella en apenas 10 días nuestros. Todo a unos 100 años luz de distancia (la luz tarda en llegarnos ese tiempo desde allí), lo que convierte a este sistema en uno de los más cercanos, de hecho, el sistema triple de estrellas podría ser observado con binoculares.

grafico de K444

Gráfico donde se muestra a escala el tamaño y distancias a su estrella hospedante de los 5 planetas de Kepler-444 comparados con otros sistemas. Crédito de T. L. Capante

Lo más importante, es que esto demuestra que la variedad de composición química de estrellas con planetas de tamaños terrestres, es más variada que la de las estrellas con gigantes gaseosos, las que tienden a ser ricas en metales. De esta manera, los planetas con tamaños semejantes al nuestro y rocosos, serían frecuentes de hallar ya que, éstos por ejemplo, se formaron cuando las estrellas con metales eran escasas.
Este sistema pertenece al la corriente estelar de Arcturus, una corriente de estrellas a la cual pertenece la estrella Arcturus, la más brillante de la constelación del Boyero (α Boötes).
Esta corriente que viaja cerca del disco galáctico, podría provenir de un cúmulo abierto disgregado, de alguna perturbación dentro de la Vía Láctea, o tener un origen extragaláctico, como los restos de una galaxia satélite absorbida por la nuestra. En este último caso, estos planetas podrían ser de origen extragaláctico.

Fuentes:

pdp.

Rosetta analiza el polvo expulsado de 67P/C-G.

Rosetta orbitando a unos 30 Km. De la superficie del cometa 67P/C-G, tomó muestras del polvo que se desprende del objeto.

Imagen de las partículas depositadas en la platina del analizador a bordo de Rosseta. Crédito de ESA/Rosetta/MPS for COSIMA Team MPS/CSNSM/UNIBW/TUORLA/IWF/IAS/ESA/BUW/MPE/LPC2E/LCM/FMI/UTU/LISA/UOFC/vH&S.

Ese polvo es rico en sodio y no tiene hielos, compartiendo esa propiedad con polvo y pedruscos espaciales de origen cometario.
Este polvo se habría formado sobre el cometa en su último paso cerca del Sol hace unos 4 años. Cuando comenzó a alejarse, la sublimación disminuyó y no alcanzó a “volarlo” del cometa. Ahora, en este nuevo acercamiento al Sol, la actividad vuelve a incrementarse.

Fuente:

pdp.

HD 49310, una estrella químicamente peculiar.

Las estrellas químicamente peculiares (EQP) [1], son estrellas calientes de secuencia principal [2], que tienen más metales de lo que deberían.
Las estrellas de este tipo, pueden ser sub-clasificadas en “Ap”. Son aquellas EQP con intensos campos magnéticos, ricas en silicio y muestran manchas brillantes (in-homogeneidades) en su fotosfera [3] (superficie brillante que se observa de la estrella), las que se piensan están relacionadas con campos magnéticos locales.

Imagen crédito de C.D.S. - SIMBAD4 rel 1.223 - 2015.01.25CET22:34:59

Imagen crédito de C.D.S. – SIMBAD4 rel 1.223 – 2015.01.25CET22:34:59

Una estrella de este tipo es la catalogada como HD 49310 [4].
con su masa de tres veces la del Sol, rota en casi 2 días de los nuestros. En esa rotación, la variación de brillo evidenció manchas brillantes.
En un estudio que cubrió 13 rotaciones completas de la estrella, se pudo “mapear” seis manchas brillantes. Tres de ellas son muy grandes y tienen un brillo 40% mayor que el resto de la fotosfera de la estrella.

Esta estrella no pertenece al cúmulo NGC 2264 [5] como se podría sospechar por su aparente cercanía con ese enjambre de estrellas.

Referencias:

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Estrella_peculiar
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Secuencia_principal
  3. http://es.wikipedia.org/wiki/Fotosfera
  4. http://simbad.u-strasbg.fr/simbad/sim-id?Ident=HD++49310
  5. http://es.wikipedia.org/wiki/Cúmulo_Árbol_Navideño

Fuente:

pdp.

Descifrando los rollos Herculeanos.

La ciudad romana de Herculano, fue cubierta por las cenizas del Vesubio hace más de 2000 años. Hace siglos que los arqueólogos tratan de “leer” los rollos Herculeanos; papiros de aquellas épocas.

Imagen crédito de Universidad de Kentucky

Por supuesto que es imposible abrirlos para su lectura ya que se destruirían.
Con una técnica llamada “tomografía de contraste en Rayos X”, se pudo analizar el pequeño relieve de las letras sobre la superficie del pergamino.

Algunas letras distinguidas del uno de los rollos Heculeanos. Imagem crédito de V. Mocella.

Si bien se no pudo hacer una traducción completa, sí se pudo identificar algunas letras escritas en tinta negra y frases cortas.

Referencia:

Fuente:

pdp.

Sobre el Planeta X (a enero del 2015).

Ilustración del Planeta X en el cinturón de Kuiper. Crédito de NASA/JPL-Caltech.

Primer detalle: El nombre de Planeta X, es el nombre provisorio que se le da a un planeta hasta que la Unión Astronómica Internacional lo bautice definitivamente.

Segundo detalle: Un modelo, es un sistema de elementos, una o varias fórmulas (expresiones) que explican el comportamiento de un sistema real. Por ejemplo, nadie vio un átomo (no sabemos si es rojo o tiene pelos – Ana “Titina” Mocoroa – ), pero el modelo de una pelotita de carga positiva rodeada de otras de carga negativa, explica y hasta predice su comportamiento.
Para que un modelo sea definitivo, obviamente debe reproducir la realidad y para eso debe estar respaldado por las evidencias experimentales o empíricas.
Es más, debe estar basado en la menor cantidad de suposiciones, ya que, si se deben cumplir muchas condiciones para su validez (o funcionamiento), menos real y posible será.

Últimamente mucho se está hablando del Planeta X, un trans-neptuniano, en el cinturón de Kuiper, con una masa al menos como de La Tierra, allí, donde viven Plutón, Sedna y otros.
En este aspecto hay dos casos que analizar y aclarar.

Primer caso: El sistema Solar tiene un final, no es infinito. Ese final puede ser de dos tipos. Puede ser abrupto, es decir que termina “de golpe” a una determinada distancia del Sol; o sea que existe un indiscutible último objeto. El otro final puede ser tenue, paulatino; es decir que el Sistema Solar termina a una distancia del Sol que es el promedio de varias distancias, de varios objetos que se alejan y se acercan al Sol en órbitas muy estiradas. En este último caso, no hay un último objeto sino que, hay varios objetos donde unos penetran en las órbitas de otros compartiendo la propiedad de ser el último en diferentes épocas.
Según un modelo de Sistema Solar, entre un tipo final y el otro, la diferencia está dada por al menos un planeta de tipo terrestre; no más grande, ya que en ese caso debería haber sido observado.
Para algunos, este trabajo aseguraba la existencia del Planeta X.
Pero no, es sólo un modelo (o teoría) según el cual la existencia de ese planeta depende de cómo termine en Sistema Solar.

Segundo caso: Se sabe que los objetos se perturban entre ellos de manera gravitacional. Los objetos del cinturón de Kuiper, muestran órbitas alargadas, con grandes inclinaciones, donde muchas de ellas se cruzan. Con lo que se sabe del Sistema Solar (y hay mucho que no sabemos), esto puede deberse a la existencia de algunos planetas grandes en esa región, no mucho, ya que en ese caso deberían haber sido observados. Pero esto no implica que existan. Pueden existir, como no, según se den las condiciones supuestas. Puede ser que se esté dando (o se haya dado) algo cuyo mecanismo aún no conocemos o no imaginamos.

No olvidemos algo. Cuando se suponía que debía existir el Planeta X capaz de perturbar la trayectoria de los exteriores, se pudo constatar que sus masas estaban mal calculadas. Con los valores correctos de estas masas, no hizo falta del Planeta X para explicar correctamente el movimiento de estos planetas.

La última palabra la tendrá la observación y el descubrimiento de esos objetos.

Referencias:

Fuente:

pdp.